Luego de 14 años, el Consejo de Estado conminó a las directivas del hospital Sandiego de Cereté a pagar 250 salarios mínimos legales vigentes y a pedir perdón, en ceremonia privada, a Levis Cecilia Rivero Velásquez y a su esposo, Alejandro Saibis Jiménez, quienes fueron víctimas de una desatención médica que terminó con la muerte de un bebé que estaba a punto de nacer.
Los hechos se remontan al año 1998, cuando la mujer fue a dar a luz al centro asistencial del municipio de Cereté, Córdoba y, según ella, por desatención médica le dejaron morir a su criatura. En ese momento, instauró la demanda administrativa de la mano del abogado José García Calume ante el Tribunal Administrativo de Córdoba. Sin embargo, fue negada en 2003.
La decisión del Tribunal fue apelada y ahora el Consejo de Estado, 11 años después del recurso, le concede la razón a la demandante y ordenó que le pidan excusas públicas a la madre en un término no superior a los tres meses, siempre y cuando los familiares quieran que esa situación se lleve a cabo.
De igual forma, el centro hospitalario deberá pagar 130 salarios mínimos legales vigentes a la madre y 120 salarios al padre para resarcir, en parte, los daños ocasionados por la desatención en el área de ginecología.
Al mismo tiempo, tendrán que garantizar a la pareja la atención médica, sicológica y siquiátrica para superar el dolor por la pérdida del hijo que estaba a punto de nacer.
Aunque para los implicados el fallo es tardío, pues han pasado 14 años desde que ocurrió el hecho, también sirve para sentar un precedente y evitar que se sigan registrando situaciones similares en el centro asistencial, pues el fallo conmina a las autoridades a implementar políticas que mejoren la prestación del servicio, aduciendo que los problemas en el hospital Sandiego de Cereté han sido recurrentes, especialmente en lo que tiene que ver con el área de atención de especialistas.
La familia aún no ha señalado si está dispuesta o no a recibir el perdón que deberán ofrecer las directivas. Algunos les señalan que ha pasado el tiempo y que no vale la pena escuchar una frase que no les devolverá la vida de su ser querido, pero hay otros que insisten en que el perdón nunca es tardío y que la idea es mostrarle a las demás personas a las que el sistema de salud les ha fallado, que la justicia puede conminarlos a cumplir, aunque haya pasado mucho pasado mucho tiempo.