Lodazal mediante se llega a San José de Chiquito, uno de los dos corregimientos del municipio de Turbaco, a una hora y 30 minutos de Cartagena. Pero su entrada parece la prueba del olvido y la precariedad.
Un camino desolado y escasamente transitable son la antesala de unas 400 casas que se anuncian -impasibles- en un pueblo asentado en lo alto de una montaña; no tiene más de tres calles de árida tierra o barro vivo, dependiendo del estado del tiempo, por donde transitan unas 1.200 personas, sus habitantes.
El inhóspito silencio que envuelve el lugar hacer parecer como si el tiempo se hubiese detenido y lo hubiese dejado en un estado de eterno olvido, por eso, en medio de la soledad, las palabras de Inés se convierten en el clamor de un pueblo que sueña con mejores condiciones de vida.
“Son muchas las situaciones que nos afectan y que necesitan atención del Gobierno. Nada más con llegar usted se da cuenta cómo vivimos”, manifestó Inés Torres, quien ha sido testigo de los dos desplazamientos que ha vivido su pueblo a causa de la violencia.
Con un poco de decepción, contó que, desde el retorno, las 400 familias del poblado han luchado por olvidar ese episodio y reconstruir su tejido social, sin embargo, los esfuerzos parecen en vano cuando la gobernabilidad no marcha al mismo ritmo.
Hay tanque elevado, pero no aguaLa lucha por el agua es una de las preocupaciones de esta población, que hace unos seis años tuvo la ilusión de contar con un sistema de agua potable, cuando el Gobierno departamental de turno instaló tuberías y construyó un tanque elevado.
Hoy, este no es más que un recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue, pues pese a contar con la infraestructura, aún deben ir hasta los jagüeyes aledaños para abastecerse del líquido.
“Aquí lo que hacemos es reciclar el agua porque el viaje cuesta 3 mil pesos que no todos tenemos. A ese tanque le llamamos el elefante blanco porque no funciona, tiene unos seis años pero nunca funcionó, además nos prometieron que iban a traer un carrotanque por semana pero solo llega a abastecer al colegio, nosotros afortunadamente cuando llueve cogemos agua, el problema es cuando llega el verano y padecemos”, afirmó Aquiles Flórez, presidente de la JAC.
Una vía a mediasLa intransitabilidad de la vía que conecta a esta comunidad con el tramo asfaltado que conduce a la cabecera municipal se acrecienta cada vez que llega una nueva temporada invernal, complicando mucho más su ya maltrecha economía.
Aunque hace algunos años la Gobernación de Bolívar e Invías (Instituto Nacional de Vías) financiaron una obra de pavimentación, esta solo favoreció a unos pocos kilómetros, por lo cual los pobladores piden a la administración local que haga algo al respecto.
“Es muy difícil llegar hasta la cabecera municipal y ese es un problema que es de conocimiento de las autoridad porque lo hemos expuesto en muchas ocasiones, pero nos sigue afectando porque es a nosotros a los que se nos dificulta salir a comercializar productos o trabajar en otros lugares”, señaló Flórez.
Una cancha: el sueño de los niñosPero en San José de Chiquito no solo los adultos tienen peticiones, Luis, de 7 años, patea un balón con sus polvorientos pies en medio de una improvisada cancha mientras unos cuantos niños más se suman al juego, su única distracción. No obstante deben hacerlo en medio del polvo o el lodazal en que se convierte terreno. Es eso o nada.
“Aquí hay muchos niños y niñas que les gusta el fútbol, pero las condiciones no son las más apropiadas. Hemos pasado derechos de petición a la Alcaldía y a Iderbol, pero nunca tenemos una respuesta favorable”, dijo el líder comunal.
Tierras para trabajarTras superar la época de violencia que los hizo salir de su territorio entre los años 2000 y 2003, esta comunidad manifestó que se le ha dificultado lograr una estabilidad económica. Al parecer, la falta de tierras productivas propias ha ocasionado que el dinero que ganan de su producción agrícola se vaya prácticamente en el pago de arriendo de tierras.
Por eso, otra de sus peticiones al Gobierno es que se agilice el proceso de legalización de las tierras. “Nosotros no queremos que nos mantengan porque nosotros sabemos trabajar la tierra, pero desafortunadamente muchos no tenemos dónde cultivar porque al salir del pueblo nos tocó vender, incluso a precios muy bajos, por miedo a estar aquí. Ahora pedimos ayuda para recuperar nuestras tierras y poder vivir bien, como antes”, finalizó Inés.
Responden autoridadesDe la intervención de la vía, la Secretaría departamental de Infraestructura explicó a la comunidad mediante un comunicado que la vía: “cruce Cañaveral-Turbaco-Chiquito hace parte de la red terciaria nacional, competencia de Invías, por lo cual sugirió aunar esfuerzo técnicos y administrativos con la Alcaldía de Turbaco, para lo cual se requiere formular el proyecto que brinde la solución integral al objeto planteado y presentarlo ante las entidades del orden nacional (Invías y DPS) e inscribirlos en los bancos de programas y proyectos para estudiar su viabilidad técnica y económica, que le permita ser priorizado para la asignación de recursos”.
En cuanto al tanque elevado, Aguas de Bolívar explicó que no existen proyectos en ese corregimiento y que la construcción del tanque estuvo a cargo de la Secretaría de Hábitat de la Gobernación de Bolívar. Al consultarlos, estos aseguraron que mañana revisarían el tema a ver qué ha pasado, porque lo más probable es que el municipio sea el encargado de la operación del mismo.
Respecto a las tierras para implementar proyectos de cultivos, la Alcaldía respondió que es competencia de la Umata, pero al ser consultada, esta entidad respondió que era competencia de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR).




