La EM afecta a aproximadamente a una persona de cada mil y se cree que tiene causas hereditarias y ambientales.
El sistema inmunitario ataca a la mielina, una lipoproteína que constituye la vaina de las fibras nerviosas. Por lo tanto, se pierden señales nerviosas, lo que provoca problemas de coordinación, equilibrio, vista o expresión oral.
Un grupo de investigadores afirma en Nature haber identificado 29 genes con variantes asociadas con la EM y cinco más que tal vez también influyan en la enfermedad.
Estos nuevos genes se agregan a las 23 variantes genéticas cuya participación en esta compleja enfermedad ya se conocía.
Anteriormente, los investigadores llegaron a la conclusión de que quienes presentan deficiencias de vitamina D tienen un alto riesgo de tener esclerosis múltiple.
Los científicos esperan que los nuevos conocimientos permitan en el futuro desarrollar mejores instrumentos para diagnosticar la enfermedad y tal vez producir medicamentos que protejan o logren reparar la mielina.