Las drogas virtuales, también llamadas I Doser pueden entrar fácilmente a la vida de sus hijos. Muchos aspectos hacen que los adolescentes estén más expuestos a este tipo cosas, que crean adicción y ocasionan daños psicológicos y auditivos.
“La cotidianidad que se vive actualmente en los hogares, hace que los chicos estén expuestos: muchos padres o responsables del hogar delegan sus roles a otras personas y no llevan una buena comunicación con sus hijos, ni saben qué hacen. Otros les temen a sus hijos, haciendo que éstos se desarrollen en un ambiente inadecuado. Ellos buscan llenar esos vacíos con experiencias que los alejen de su realidad”, explica Janeth Carballo Mansiglia, psicóloga.
Del carácter depende su actitud frente a todas las situaciones de la vida.
“Si el desarrollo de su carácter no ha sido el adecuado, son presas fáciles de cualquier adicción. El llamado de atención a los padres, es para que recuerden que al decidir formar una familia y tener hijos, adquieren un compromiso muy grande, y que de su cumplimiento depende en parte la calidad de vida de todos; cuando se acepta traer hijos al mundo, se adquiere un pacto de lucha por vivir bien, por amar al otro y eso implica saber cuál es mi responsabilidad de educarlos y amarlos”, dice la Psicóloga.
“Si sienten que no lo están haciendo bien, busquen ayuda. Todo tiempo es bueno para recuperar lo se ha abandonado en cuestiones familiares. No hay que tirar la toalla, la lucha debe ser de siempre”, agrega.
Su acceso facilita las cosas
El acceso a Internet que tienen los jóvenes actualmente, ligado a la facilidad con que estas sustancias acústicas son encontradas en muchas páginas electrónicas, hace que el riesgo sea mayor.
“La tecnología ha avanzado muy rápido y es sencillo tener un computador y un sistema de sonido. Incluso ya en las discotecas, en las que la música es muy alta y sin audífonos, se generan sensaciones de euforia en quienes asisten. A veces somos muy complacientes con los jóvenes, pensamos que deben estar a tono con cualquier aparato nuevo que sale al mercado porque sino, a lo mejor se van a sentir mal por no tenerlo, eso facilita las cosas”, señala Carballo Mansiglia.
“Eso no es solo de otros países ni de otro mundo. Colombia ya está en la era de I Doser, pero estamos a tiempo de trabajar en educación sobre el tema, en los hogares y colegios. Estos últimos deben tener un programa psicológico actualizado que esté pendiente de lo que pasa en el mundo con los jóvenes, que sea consciente de que el desarrollo no es solo académico sino personal, es decir, que sea promotor de una educación integral. Si las familias, las instituciones educativas, las alcaldías y gobernaciones trabajan en unión, la lucha es completa”, añade.
Aprenda a reconocerlo
Usted puede aprender a reconocer algunas señales que pueden indicar posibilidad de que su hijo está inmerso en drogas virtuales.
No es igual que los estados de alicoramiendo, en los que el solo olfato es una herramienta de detección, pero si conoce a su hijo, puede percibir sus cambios de actitud y anímicos.
“Que dedique mucho tiempo a escuchar música con audífonos frente al computador o en dispositivos móviles y que al tiempo busque espacios donde esté solo por mucho rato, para después tener comportamientos de euforia, agresividad, que sea contestón, y que en general se noten cambios importantes de conducta que generen sospechas. Hay que tener mucho cuidado con su estado emocional, porque éste puede llevar al paciente a experimentar sensaciones tan fuertes que generen actos de alto riesgo”, indica la profesional.
Aunque las drogas virtuales son comercializadas como sonidos que relajan y que no son perjudiciales, los profesionales señalan que sí causan adicción, causan daños psicológicos y auditivos, tanto que, para salir de ellas se requiere de tratamiento psicológico.
Aunque no se ingieren ni se inyectan, si causan daños que además son degenerativos a no muy largo plazo.
De no ser dañinos, no producirían efectos similares a los generados por las sustancias psicoactivas, y mucho menos serían promovidos con los nombres de las mismas.
