Para cuidar la salud cardiaca de los colombianos, el ministerio de Salud y Protección Social, expidió la resolución 2508 de 2012 que le pone un tope al contenido de grasas tras en los alimentos que consumen los ciudadanos.
Con la medida, el contenido de ácidos grasos trans (AGT) de las grasas, aceites vegetales y margarinas para untar no podrán superar los dos gramos por cada 100 gramos de materia grasa. Es decir, un recipiente de margarina de 250 gramos, no podrá tener más de cuatro gramos de AGT.
En cuanto al contenido de AGT en las grasas y aceites utilizados como materia prima en la industria de alimentos, como insumos en panaderías, restaurantes o servicios de comida (catering), no podrá exceder los cinco gramos por cada 100 de materia grasa.
La norma cubre todos los alimentos que contienen grasas trans o saturadas para el consumo humano que se fabrican, procesan, preparan, envasan, transportan, expenden, importan, exportan, almacenan o distribuyen en todo el territorio nacional.
Se calcula que los eventos coronarios podrían reducirse entre un tres y un seis por ciento si se disminuye el consumo de AGT. De hecho, la reducción podría ser mayor si se reemplazan estas grasas trans por grasos insaturados, que por el contrario, son necesarios para el correcto funcionamiento del organismo.
Se espera que con esta disposición se puedan prevenir aproximadamente 26.331 muertes por infartos de corazón al año, y que los colombianos aprendan a informarse sobre la calidad de alimentos que consumen a diario para que tengan mejores hábitos nutricionales.
Los fabricantes de productos con grasas trans y/o saturadas tendrán un plazo de seis meses para acogerse a la medida. Además del Invima y los gobernantes locales, los ciudadanos tendrán la tarea de vigilar y denunciar si los fabricantes no cumplen con esta norma.
¿QUÉ SON LOS AGT?
Los AGT naturales se forman en pequeñas cantidades en el estómago de los rumiantes, pero en la actualidad, casi todas las grasas trans de la dieta cotidiana de los colombianos provienen de un proceso industrial que añade hidrógeno a ácidos grasos insaturados, haciéndolas sólidas y más duraderas antes de que se vuelvan rancias.
Aunque ofrecen ventajas a la industria de los alimentos, tienen efectos adversos para la salud humana. Por ejemplo, aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de muerte súbita de origen cardiaco porque incrementan el nivel de colesterol perjudicial, disminuyen el de colesterol bueno e inflaman el revestimiento de las arterias.
Te puede interesar: