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Salud

Consienta a su corazón

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El corazón es como un niño, una mascota o una planta. Si no se consiente, se entristece y se enferma.
¿Y cómo consentirlo?. No se trata precisamente de una cuestión amorosa o sentimental. En este caso se hace referencia a tratarlo bien y cuidarlo, evitando los factores de riesgo que lo puedan afectar, y poniendo en práctica ciertos consejos para mantenerlo saludable.
Y es que las enfermedades cardiovasculares son las que más matan. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, cada año cobran 17,3 millones de vidas. (Consulte también OMS)
Los principales factores de riesgo cardiovascular señalados por la OMS son: alimentación no saludable, falta de actividad física, consumo de tabaco y obesidad. Pero todos son modificables y dependen de cada quien.
No es una cantaleta. El afán por cuidar el corazón es preservar la vida y mantener el bienestar humano para llegar a una vejez digna.
La obesidad lleva a infarto
Las investigaciones han vinculado directamente la obesidad con los problemas cardíacos.
Un estudio publicado en la revista Plos One en su edición de agosto de 2012, señala que al disminuir el Índice de Masa Corporal (IMC) en un 5%, se pueden evitar hasta más de mil casos de personas con enfermedades cardíacas para una población de 100 mil habitantes. (Consulte más sobre IMC)
Los autores afirman que, por cada 4 puntos de aumento en el IMC, el riesgo de enfermedad cardíaca isquémica (cuando el corazón se daña por falta de oxígeno) aumenta en un 26%.
“Las enfermedades cardiovasculares se deben a trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, entre ellos las cardiopatías coronarias (ataques cardíacos), las enfermedades cerebrovasculares (apoplejía), el aumento de la tensión arterial (hipertensión), las vasculopatías periféricas, las cardiopatías reumáticas, las cardiopatías congénitas y la insuficiencia cardíaca”, cita la OMS.
De acuerdo con Edgar Hernández, cardiólogo del Hospital Roosevelt de Guatemala, “existe una variedad de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardíacas, entre ellos los biológicos (edad y genética) y aquellos que están relacionados con hábitos de vida que sí se pueden modificar, como una dieta desbalanceada y el sedentarismo, dos de las principales causas de la obesidad”.
“En palabras sencillas, una persona llega a ser obesa cuando el consumo energético total, que se compone por todas las calorías que se ingieren a partir de los alimentos, es mayor al que gasta diariamente mediante las funciones básicas vitales y la actividad física”, señala Hernández.
Analizar los hábitos alimenticios y la actividad física que se realiza, es primordial para alcanzar un estilo de vida activo y saludable. La meta es buscar un balance entre la ingesta y el gasto calórico, indica el experto.
Mejore su alimentación y actívese
“Debemos comprender que una alimentación equilibrada debe incluir suficientes cantidades de cereales, leguminosas, frutas, verduras, lácteos, carnes, pescados, aceites y grasas. Lo importante es recordar que ningún exceso es bueno y que no hay alimentos buenos o malos, solo dietas mal balanceadas”, dice Hernández.
Añade que, el consumo excesivo de ciertos alimentos en la dieta, como los carbohidratos (pan, tortillas, pasta) y las grasas (alimentos fritos, mantequilla, papas fritas) propicia la ganancia de peso, por lo que hay que moderar su ingesta.
Es fundamental mantener una adecuada hidratación para favorecer el transporte de nutrientes y su utilización. Además, permite regular la temperatura del cuerpo, elimina toxinas y desperdicios metabólicos del organismo.
El experto asegura que la actividad física regular, además de mantener la salud en general, tiene un efecto benéfico sobre la presión arterial, el metabolismo del azúcar y el de las grasas. Lo mínimo recomendable es realizar actividad física de moderada intensidad (caminar a paso rápido, trotar, andar en bicicleta, bailar) durante 30 minutos por lo menos 5 veces a la semana.
Enfermedad cardíaca isquémica
Ocurre cuando se forman depósitos de colesterol (grasa) en las paredes internas de los vasos que envían sangre al corazón o al cerebro. En consecuencia, los vasos se vuelven más estrechos y es más probable que se formen coágulos sanguíneos que obstruyan el flujo de sangre hacia el corazón.
Una isquemia cardíaca se puede manifestar como:

 

  • Angina de pecho. Sucede cuando los vasos sanguíneos del corazón se obstruyen sólo parcialmente y el flujo de sangre al corazón es reducido, pero sin interrumpirse por completo.
  • Infarto. Ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre al corazón. La falta de oxígeno y nutrientes pueden causar lesiones permanentes al corazón.
  • Muerte súbita. Cuando el corazón desarrolla una arritmia (ritmos cardíacos anormales) que hace que éste deje de latir.

(Lea también El soplo, un ruido en el corazón; Ejercicio, medicina que previene enfermedades; Siete pecados que atentan contra su vitalidad)

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