Cifras de la Asociación Colombiana de Neurología estiman que por año 40 mil colombianos podrían sufrir un infarto o ataque cerebrovascular. Los que están en mayor riesgo de padecerlo son los mayores de 55 años, los hipertensos, diabéticos y especialmente aquellos que tienen sobrepeso u obesidad. (Lea también: ¿Cómo prevenir riesgos cardíacos?)
Según el neurólogo y ex presidente de la Asociación Colombiana de Neurología, Germán Enrique Pérez, el cerebro sufre un ataque o un infarto cuando los vasos sanguíneos que le suministran sangre se rompen u obstruyen. Esto priva a una parte del cerebro del flujo sanguíneo, produciendo la muerte de las neuronas. (Consulte más sobre la Asociación Colombiana de Neurología)
La clave para evitar la muerte del cerebro y de la persona, está en acudir al servicio de urgencias una vez se presentan los síntomas de alarma. Se estima que el paciente tiene hasta cuatro horas para recibir tratamiento; después de este tiempo, se compromete su vida o pueden quedar secuelas más graves.
El problema a futuro es que, los pacientes que han tenido un infarto cerebrovascular son propensos a padecer otro. Se estima que el riesgo de repetirlo es de 4 a 8 % en el primer mes, de cerca del 12% en el primer año y de 24 a 49% en los siguientes cinco años. La mitad de los que tienen un ataque hoy, lo repetirán en 5 años.
Por eso es importante que los médicos tratantes sepan cómo orientar al paciente para que se reduzca ese riesgo, con el suministro de medicamentos indicados, incluyendo los antihipertensivos, y una guía de nutrición y de ejercicios que ayuden a mantener el cuerpo del paciente saludable.
- Señal 1: alteraciones de movimiento
- Señal 2: dificultad o confusión al hablar
- Señal 3: anomalías visuales o de equilibrio
Basta una sola señal para encender la alarma
Las personas que tienen uno de estos síntomas o señales de forma esporádica u otros como por ejemplo, experimentar ceguera de un ojo o no poder pronunciar palabras por un lapso corto, lo cual puede indicar un ataque isquémico, que según Pérez, podría llevar a que la persona en los próximos 90 días tenga un ataque cerebrovascular mayor.
¿Después del infarto?
Cuando el paciente es remitido al servicio de urgencias, debe someterse a una tomografía para saber cómo está el cerebro. Después de conocer el diagnóstico, empieza el tratamiento trombolítico incluido en el POS e indicado para pacientes que con ataque cerebrovascular. Como no todos los hospitales tienen neurólogos, Pérez explica que en algunas ciudades se han capacitado internistas y médicos del servicio de urgencias para que sepan cómo atender estas situaciones. La aplicación del tratamiento puede durar una hora, pero los controles son de unas 24 horas. Después el paciente debe estar siendo evaluado para saber qué secuelas quedaron.
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