Los estadounidenses están comiendo un poco menos, saliendo menos veces a cenar fuera y consumiendo comida un poco más sana, afirmó el departamento de Agricultura estadounidense (USDA) en un estudio publicado el jueves, que calificó como "alentador".
Entre 2005 y 2010 el número de calorías consumidas al día descendió un 5% entre adultos trabajadores, afirma el estudio.
El consumo de grasa también descendió, mientras que aumentó el de fibra, añadió, según los datos que se desprenden de una encuesta realizada a 10.000 adultos.
El gasto dedicado a cenas fuera de casa -en restaurantes, comida ya preparada u otros- descendió un 13%. La comida rápida supuso casi el 40% de toda la comida ya preparada.
En 2010, un 30% de las calorías consumidas por los estadounidenses procedían de comidas preparadas fuera de casa, en comparación a un 35% registrado en 2005. Y el número de comidas ingeridas en el hogar aumentó de 5,8 a 6,29 por semana.
Estas reducciones supusieron "un 20% de la mejora en la calidad de la dieta", afirma el estudio.
El número de comidas ingeridas fuera de casa comenzó a subir lentamente a partir de 2010, pero los autores apuntan que los consumidores eran más conscientes de la calidad de esas comidas.
En general los resultados del estudio fueron "alentadores" puesto que "más estadounidenses prestan atención a los factores nutritivos y priorizan la nutrición en sus hogares", afirma Kevin Concannon, secretario adjunto de la USDA para temas de comida, nutrición y servicios a los consumidores.
Más de uno de cada tres adultos, o un total de 78 millones de estadounidenses, es obeso.
La epidemia ha generado un alza en las iniciativas públicas y privadas para combatir los estilos de vida que conducen al sobrepeso, a los que se hace responsables de unos 1900 millones de dólares en gastos médicos cada año.
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