Luego de 30 años de luchar contra la psoriasis, José María Licona, inventó un jabón contra la enfermedad, el cual le ha abierto una puerta de éxito en su vida.
La misma razón que por tres décadas le ha hecho padecer muchos momentos angustiosos, hoy él la ha convertido en la base de su empresa.
Cansado de pasar por distintos tratamientos médicos sin obtener resultados satisfactorios, Licona decidió aventurarse con su hermano, que es químico, de profesión, en la búsqueda de una fórmula naturista que controlara eficazmente los síntomas de la psoriasis, enfermedad que ocasiona un crecimiento desordenado de las células de la piel.
Cuatro meses después de experimentar con el jabón, creado de manera artesanal en el garaje de su casa en Chihuahua, Licona comenzó a observar como desparecían las manchas de su piel.
La tarea prosiguió con la certificación de las autoridades sanitarias de México y de la Agencia de Alimentos y Medicamentos estadounidense (Food and Drug Administration); y la posterior apertura del producto al mercado. Dermabón se comercializa hace cinco años, con gran aceptación en México, Turquía, Alemania y Estados Unidos.
En Turquía se venden hasta mil jabones, cada dos meses, a un precio de 50 euros, cada uno; todo ello con el aval de la Kosher, ente que certifica que los ingredientes y los procesos de elaboración del jabón siguen las normas religiosas judías. En Estados Unidos, el precio es de 30 dólares y en México, de 300 pesos.
Licona afira que aun el jabón lo sigue fabricando en su casa de manera artesanal porque no tiene el capital para instalar una empresa. “He aprendido como ingeniero que la producción para mí es muy fácil, pero me he topado con la mercadotecnia y posicionar el producto, eso es lo verdaderamente difícil”, afirma Licona.
