La enfermedad de Parkinson se da por la muerte o degeneración de las neuronas de la sustancia negra que produce la dopamina, uno de los neurotransmisores encargados de regular los movimientos del cuerpo. Para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen, existe una terapia conocida como Estimulación Cerebral Profunda (DBS, por sus siglas en inglés), capaz de regular los síntomas motores de los pacientes cuando estos ya no responden correctamente a medicamentos o presentan efectos secundarios a los mismos.
Este tratamiento consiste en implantar unos cables muy finos, llamados electrodos, a partes profundas del cerebro que controlan algunas de las funciones de movimiento.
Estos electrodos se conectan a su vez a un dispositivo similar a un marcapasos que envía pulsos eléctricos a los electrodos, con el fin de modular los síntomas de la enfermedad.
El neurocirujano, con entrenamiento especial en cirugía funcional y estereostática, será el responsable de ofrecer la alternativa quirúrgica y decidir si el paciente es apto para realizar el procedimiento.
Según el especialista cartagenero Juan Carlos Benedetti, Neurocirujano Funcional y egresado de la Pontificia Universidad Javeriana, la Estimulación Cerebral Profunda es un tratamiento complementario al tratamiento convencional.
Esta se puede usar en personas con movimientos anormales o párkinson, cuando cumplen las siguientes características:
1. Que el paciente no obtenga resultados con la medicación convencional.
2. Que no tolere la medicación convencional o que exista un síntoma que no cede con la medicina convencional, como es el temblor severo intratable.
La Estimulación busca ser una ayuda al tratamiento convencional.
El especialista en movimientos anormales evalúa las condiciones del paciente para validar si es apto para la cirugía. Las personas que presentan las siguientes condiciones son posibles candidatos para esta terapia:
DIAGNÓSTICO: Pacientes diagnosticados con párkinson en un periodo mayor a 4 años.
NIVEL MOTORO: Síntomas de movimiento no controlados adecuadamente con la medicación.
COMPLICACIONES: Síntomas de movimiento o efectos secundarios de los medicamentos por 4 meses o más.
El tratamiento de Estimulación Cerebral Profunda (DBS) se implementa después de que el tratamiento farmacológico deja de funcionar.
Todo esto, siempre y cuando el paciente por lo menos haya cumplido 4 años y 4 meses de tener la enfermedad, y que tenga un diagnóstico inequívoco de enfermedad de Parkinson.
