Salud

¿Puedo vacunarme contra el COVID si estoy en tratamiento inmunosupresor?

“No solo pueden, sino que deben”, responde una especialista, que de paso nos aclara las dudas más frecuentes acerca de este tema.

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REDACCIÓN SALUD
29 MAR 2021 - 10:15 AM

Son muchos los interrogantes que existen alrededor de las vacunas del coronavirus y sobre su aplicación a cierto tipo de pacientes con condiciones de salud específicas.

Por ejemplo, una de las preguntas que han surgido al respecto es si la vacuna contra el COVID-19 es segura para los pacientes con inmunodeficiencias o en tratamiento inmunosupresor.

Sobre este importante tema el Grupo Colombiano de Psoriasis e Inmunodermatología hizo un llamado a la responsabilidad con el uso y manejo de la información, para evitar mitos alrededor de la vacunación que puedan ocasionar abandono o postergación de tratamientos médicos de base para pacientes que los necesitan. (Le puede interesar: Vacunas de Pfizer y Moderna, efectivas en embarazadas y lactantes)

Dentro de los grupos afectados por este tipo de imprecisiones, se encuentran los pacientes que están siendo tratados con inmunosupresores, puesto que repetitivamente se generan dudas frente al interrogante de si dichos pacientes pueden o no recibir la vacuna. La respuesta es sencilla: no solo pueden, deben hacerlo.

“Nuestro sistema inmunitario reconoce que la vacuna es un elemento extraño y comienza a generar una respuesta inmunitaria y a producir anticuerpos, como sucede cuando se produce una infección natural por el nuevo coronavirus. Lo que quiere decir que las vacunas aprobadas hasta la fecha pueden ser administradas en pacientes inmunosuprimidos, ya que no se inyectará el virus vivo, y se anticipa que el perfil de seguridad sea similar en este tipo de pacientes que en la población general”, afirma Carolina Cortes, dermatóloga.

En ese sentido, los expertos también explican que es importante aclarar que no se debe interrumpir el tratamiento inmunosupresor para recibir la vacuna. Esto implicaría un riesgo de recaída de la enfermedad de base que ya se encuentra controlada y podría ser negativo para el paciente. Tampoco se debe modificar la pauta de administración del tratamiento inmunosupresor y siempre se debe estar bajo el control del médico de cabecera. Los expertos recomiendan la vacunación en un momento en el que la enfermedad de base esté controlada. (Lea también: ¿Los vacunados pueden transmitir el COVID-19?)

Los científicos han estado estudiando y trabajando en las vacunas de virus inactivos por décadas. El interés en estas aumentó porque se pueden desarrollar en un laboratorio, con materiales que están disponibles fácilmente. Esto significa que el procedimiento se puede estandarizar y ampliar para que el desarrollo de la vacuna sea más veloz que los métodos tradicionales de producción.

Los efectos secundarios más comunes de la vacuna son leves y pueden incluir cierto malestar general, dolor en el lugar de la inyección e incluso fiebre, pero estos síntomas son transitorios y suelen desaparecer en 24-48 horas. La seguridad de las vacunas está confirmada por las millones de aplicaciones que se han dado a nivel mundial con muy pocos eventos adversos.

La seguridad de las vacunas está confirmada por las millones de aplicaciones que se han dado a nivel mundial.

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