Esta es de esas semillas cuyo consumo no es generalizado. Al menos en Colombia, el ajonjolí solo se usa para añadir a ensaladas, panes y aún no se ha optado por su transformación en aceite. En otras culturas, como la de Medio Oriente por ejemplo, hace parte de la mesa diaria en forma de tahini o tahina, una pasta bastante consumida hecha con ajonjolí.
Se dice que su origen está en África tropical, donde hay más de 12 clases, pero también se conocía ya en la India. Hoy, es un sello de la gastronomía asiática.
Un documento del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España dice que de África, “llegó a América transportada por los esclavos. En sus inicios, se utilizaban sus semillas para espesar y dar sabor a una gran variedad de platos. Actualmente, son unas de las semillas oleaginosas más utilizadas en la cocina y en la repostería internacional, sobre todo en la oriental”. (Lea aquí: Los cinco mejores alimentos para cuidar el colon)
El ajonjolí se considera una proteína vegetal, saludable y con amplios beneficios. Más de la mitad del peso de la semilla es aceite, y el resto proteínas en un 18%, fibra (8%) y minerales (2%). Además, las grasas que contiene son insaturadas, con predominio de las poliinsaturadas. Éstas, junto a la también presente lecitina, hacen de él un alimento que contribuye a reducir los niveles de colesterol sanguíneo.
Según la experta en nutrición, Adriana Ruíz, las semillas tienen importantes aportes a la alimentación sana. Las semillas de sandía, calabaza, chía y por supuesto el ajonjolí están llenos de minerales y vitaminas beneficiosas para el cuerpo humano que ayudan a mejorar la presión arterial, el metabolismo y la disminución de peso. También son una fuente importante de diferentes aminoácidos, en el que predomina la metionina, que participa en la síntesis de proteínas. El ajonjolí es una alternativa rica en proteínas, vitaminas y carbohidratos que aportan beneficios para la salud, al igual que otras frutas, vegetales y productos de mar como pescados y mariscos.