Los deberes, quehaceres, compromisos y el sinfín de actividades cotidianas hacen que, con el paso del tiempo, algunas parejas le inviertan muy poco tiempo a sus relaciones íntimas. Esto, además de ser un error según expertos, puede ser perjudicial para la salud. Y es que diversos estudios señalan los beneficios de tener sexo y los perjuicios de hacerlo bajo estrés.
El portal argentino TN explica que el estrés durante las relaciones sexuales puede afectar negativamente tanto a nivel físico como psicológico y fisiológico. A nivel físico, puede desencadenar dolores de cabeza, cansancio generalizado y tensión muscular, además de producir insuficiencia de erección, ausencia de secreción vaginal o eyaculación precoz.
“Vivimos en la era de la inmediatez y de las prisas, en la que lo queremos todo en el momento y eso también incluye al orgasmo”, aseguró Valérie Tasso, escritora y sexóloga francesa radicada en Barcelona, quien indicó que estos efectos negativos de la inmediatez de practicar sexo podrían solucionarse poniendo en práctica el slow sex. Lea: Satisfyer: Hombres tendrían temor de ser reemplazados por juguetes sexuales
¿Qué es el slow sex?
Atrás quedan las relaciones sexuales rápidas, cuya única meta es llegar al clímax, con el slow sex. Esta práctica está relacionada con un sexo mucho más consciente, más lento y más sentido, que invita a vivir el momento con los cinco sentidos, a disfrutar de las sensaciones, a tocar, a explorar, ya sea con una pareja o con nosotros mismos a través de la masturbación.
A juicio de la experta, lo anterior hace que, en ocasiones, algunas personas, y en especial las mujeres, sientan mucha presión por llegar al clímax, lo cual puede ser contraproducente, haciendo que en lugar de disfrutar el momento su mente esté centrada en el anhelado orgasmo. Lea: Buen sexo y vino: mujer de 102 años reveló su secreto para la longevidad
Según relató a TN, a su consulta acuden “muchas mujeres que se quejan de que no llegan siempre al orgasmo”, lo que, a su parecer, es algo preocupante porque muchas veces se trata de una circunstancia puntual (cansancio, estrés, pensamientos intrusivos), que crea un problema donde no lo había inicialmente.
Tasso indicó que, según un estudio, “casi un 80% de las encuestadas mujeres prefiere tomarse su tiempo durante la masturbación y disfrutar del momento” y que un porcentaje similar “elige también el sexo lento con otras personas sobre el rápido”. Lea: Hablemos sobre los beneficios del sexo oral: ¿prefieres dar o recibir?
Pero la realidad es que la mitad de las veces y en contra de lo que aseguran preferir, sus relaciones son rápidas. “Los resultados entre los hombres encuestados fueron los mismos”, explicó la sexóloga, lo cual respalda todavía más la idea de que la rutina y el trabajo hacen que las parejas vayan aceleradas en cuanto al sexo se refiere.
Beneficios del slow sex
Disfrutar más del momento, debido a que el orgasmo deja de ser el objetivo final, es una de las ventajas de practicar sexo de forma lenta y relajada.
Otra es el hecho de que sus actores son más conscientes de las sensaciones y del placer y, además, el slow sex les ayuda a conocer mejor sus cuerpos.
En opinión de Tasso, “el sexo lento nos permite ser más conscientes de las caricias, de los besos y de las respiraciones” y señaló que practicarlo es muy sencillo, simplemente debemos dar a nuestra sexualidad la importancia que merece.
Preparar un ambiente de relajación encendiendo incienso, bajando la luz, poniendo música sensual y lenta es el primer consejo de la sexóloga francesa.
Estos son pasos sencillos, pero perfectos para entrar en ese estado de relajación idóneo a la hora de disfrutar de una buena sesión de slow sex. Y no siempre se debe hacer acompañado, también se puede experimentar con uno mismo.
