Ozempic, medicamento originalmente desarrollado para tratar la diabetes tipo 2 con su principio activo semaglutida, ha revolucionado la ciencia. La razón es que uno de los efectos secundarios reportados por pacientes es la pérdida del apetito, un aspecto clave para combatir otras enfermedades de preocupación mundial, como el sobrepeso y la obesidad. Lea: Aspartamo, ingrediente “potencialmente cancerígeno” de bebidas dietéticas
Es por esto que el medicamento, que antes era solo para diabéticos, ya se administra también para pacientes con problemas de peso al ser aprobado como tratamiento por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).
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No suficiente con eso, los científicos continúan explorando los beneficios de Ozempic. Ahora, investigaciones preliminares con casos aislados y anecdóticos de pacientes apuntan a que el medicamento también inhibe el deseo de ingerir licor, fumar cigarrillo y otros impulsos.
Cristóbal Morales, endocrino del hospital Virgen de la Macarena de Sevilla (España), aseguró que lleva años haciendo ensayos clínicos (más de 120) con Ozempic y las últimas investigaciones apuntan a que tiene efecto en el sistema nervioso central y el centro hedónico, que influyen no solo en el deseo de beber alcohol sino también en otros comportamientos adictivos.
María Clara Ortiz Sierra, médica internista de la Universidad CES de Medellín, indicó que estos experimentos se deben tomar con cautela porque todavía no se ha confirmado que dicho medicamento sea una forma de combatir adicciones como el alcoholismo o el tabaquismo.