El embarazo es una etapa de profundos cambios físicos y emocionales. En este contexto, la obesidad representa un desafío adicional tanto para la madre, como para el desarrollo del feto. Lea: Estos son los beneficios de ejercitarse en el embarazo y postparto
Por ello, durante el embarazo es primordial conocer cuál es el Índice de Masa Corporal (IMC), ya que, de ser alto, puede existir un impacto tanto en la salud de la embarazada como en la de su bebé.
En términos generales, un alto IMC puede provocar obesidad, esta última entendida como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, generando, principalmente, un desequilibrio entre el ingreso y gasto de calorías en el cuerpo.
Por ejemplo, se afecta la fertilidad de la mujer al inhibir la ovulación regular, e incluso se corre un mayor riesgo de no tener éxito en la fertilización in vitro. Además pueden tener dificultades en la hipertensión arterial y daños en órganos como el hígado y los riñones. Y finalmente, puede haber una mayor exposición al riesgo de sufrir una diabetes gestacional, una condición en los niveles de azúcar que suben de manera drástica en el cuerpo de la madre. Lea: Ganar más peso del recomendado en el embarazo aumenta el riesgo de muerte
La clave es diagnosticar a tiempo cualquiera de estas afectaciones, ya que es necesario que la mujer reciba un tratamiento oportuno y en el tiempo correcto con el fin de controlar los niveles de azúcar en la sangre o reducir el riesgo de posibles complicaciones.
Adicional a ello, advertir las implicaciones del sobrepeso en la salud del bebé: posibles afectaciones por trastornos congénitos, problemas de crecimiento, asma y obesidad infantil, problemas cognitivos y retraso en el desarrollo.
“Si bien la obesidad es un asunto de salud que debe ser combatido con urgencia desde la prevención, el diagnóstico oportuno juega un papel fundamental para atender y abordar el problema porque en la mayoría de los casos se atiende a mujeres que ya presentan un estado crítico”, explica Helida Silva, directora de Asuntos Médicos para Siemens Healthineers, Latinoamérica.
En definitiva, el manejo de la obesidad en el embarazo requiere un enfoque integral. Siguiendo las recomendaciones, las mujeres embarazadas pueden cuidar de su salud y la de su bebé, sentando las bases para un futuro saludable para ambos.
Recomendaciones de expertos
Los expertos en salud materno-infantil enfatizan la importancia de abordar este tema con cuidado y conocimiento.
1. Entendiendo los riesgos: La obesidad en el embarazo puede aumentar el riesgo de complicaciones como la diabetes gestacional, la hipertensión inducida por el embarazo, y el parto prematuro. Además, puede afectar el desarrollo fetal y aumentar el riesgo de obesidad infantil.
2. Alimentación equilibrada: Los nutricionistas recomiendan una dieta balanceada rica en frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros. Es crucial evitar el consumo excesivo de azúcares y grasas saturadas. La moderación y la variedad son clave.
3. Actividad física regular: El ejercicio moderado es beneficioso durante el embarazo. Actividades como caminar, natación o yoga prenatal son opciones seguras que ayudan a controlar el peso y mejorar la circulación.
4. Monitoreo médico: Las visitas regulares al obstetra son fundamentales. El seguimiento médico permite detectar y manejar cualquier complicación a tiempo.
5. Apoyo emocional: La salud mental es tan importante como la física. Unirse a grupos de apoyo o buscar asesoramiento psicológico puede ser útil para manejar el estrés y las emociones durante el embarazo.
