Osteopatía, crioterapia, parches contra el dolor. Los Juegos Olímpicos suponen un escaparate privilegiado para gran número de terapias o productos de eficacia no contrastada científicamente, una oferta que prolifera desde tiempo atrás en el universo del deporte de alto nivel.
Mejorar el rendimiento, luchar contra el dolor y el cansancio son las razones para explicar esta tendencia, que vuelve a salir a la palestra en cada edición de los Juegos Olímpicos. Lea aquí: ¡Aprobado! Detalles del test de sangre para detectar el cáncer de colon
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Juegos de Rio 2016: la técnica de las ventosas
Hace ocho años, en Rio, la técnica de las ventosas o ‘cupping’ tomó una gran relevancia mediática después de que fuese alabada por el nadador Michael Phelps, a pesar de su escasa homologación científica.
En 2024 otra terapia suscita la adhesión de muchos; la crioterapia, que promete ayudar a través del frío a la recuperación de los deportistas tras el esfuerzo, y cuya aplicación más sencilla es un baño de agua fría. Lea aquí: Puede envejecer más rápido tras el duelo por la pérdida de un ser querido
Las diferentes federaciones pidieron un total de más de 1.500 toneladas de hielo, según un artículo del British Journal of Sports Medicine, una cantidad muy superior a la oferta disponible, por lo que deberán conformarse con 600 toneladas, lo que supone en todo caso diez veces más que en los Juegos de Tokio en 2021.
Sin embargo, aunque los baños de agua fría han podido demostrarse beneficiosos en casos específicos, como recuperarse de un golpe de calor, “el hielo es a menudo empleado con la idea de lograr beneficios que no han sido probados”, argumenta el artículo. Lea aquí: Diez consejos para garantizar la seguridad alimentaria en casa
Los autores, que critican el uso rutinario de la crioterapia entre varias sesiones de ejercicios, señalan el impacto medioambiental de la producción y de la conservación de tales cantidades de hielo.
Osteopatía carecería de fundamento científico
Pero, entre los deportistas, la reina de las terapias alternativas sigue siendo la osteopatía. Omnipresentes en los equipos técnicos de las federaciones, los osteópatas están también integrados en los cuadros de los servicios médicos oficiales de los Juegos, para el seguimiento cotidiano de los deportistas. Lea aquí: Así debe ser su dieta para lucir más joven, ¿menos azúcar?
Pero la osteopatía, que promete el remedio para una vasta gama de disfunciones del organismo gracias a manipulaciones corporales, carece de fundamento científico y numerosos expertos ponen en duda su eficacia.
Un estudio de 2021, en el JAMA Internal Medicine, realizado sobre pacientes con dolor de espalda, comparó la osteopatía con técnicas extravagantes que servían de placebo. La diferencia “no era probablemente significativa en el plano clínico”.
Los osteópatas ofrecen sobre todo a los deportistas “bienestar sin propiedad curativa”, estima Pascale Mathieu, presidenta del gremio de kinesiólogos, mientras numerosos profesionales ocupan las funciones de osteópatas y de kinesiólogos. Lea aquí: Alta tasa de mortalidad por el cáncer de cabeza y cuello en el mundo
Pero ¿cuál es el problema de promover prácticas de dudosa eficacia, que sin embargo responden a las demandas de los deportistas y les otorgan tranquilidad en medio del estrés de la competición? Lea aquí: Osteoporosis: “Nuestros huesos no están diseñados para fracturarse”
Las posturas varían dentro del colectivo médico, con críticas más rotundas cuando se trata de un gran actor de la sanidad el que mantiene un discurso médicamente discutible.