Dificultad para concentrarse, olvidar compromisos, procrastinar constantemente o sentirse desbordado por las tareas cotidianas son situaciones que muchas personas consideran parte del estrés diario. Sin embargo, especialistas advierten que estos comportamientos también pueden estar relacionados con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición que no desaparece necesariamente en la adultez y que continúa siendo subdiagnosticada en Colombia.
Los expertos buscan generar conciencia sobre esta condición neurobiológica que afecta la regulación de la atención, el control de impulsos y, en algunos casos, la hiperactividad. Aunque durante años se consideró un trastorno exclusivo de la infancia, la evidencia científica demuestra que puede persistir durante toda la vida.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el TDAH afecta aproximadamente al 8,8 % de la población infantil y al 2,6 % de los adultos en el mundo. Sin embargo, una gran parte de quienes llegan a la edad adulta con la condición nunca recibieron un diagnóstico ni tratamiento adecuado, lo que dificulta su identificación y manejo.
TDAH en Colombia
La situación en Colombia ha llamado la atención de investigadores y profesionales de la salud. Estudios realizados en estudiantes de educación básica secundaria han reportado algunas de las tasas de prevalencia de TDAH más altas a nivel mundial, lo que representa un desafío tanto para el sistema educativo como para el sector salud.
Los expertos señalan que la falta de herramientas diagnósticas estandarizadas y de formación especializada dificulta la detección temprana del trastorno. Como consecuencia, muchos niños y adolescentes llegan a la adultez sin haber sido evaluados, arrastrando dificultades académicas, laborales y emocionales.
En los adultos, el TDAH suele manifestarse de manera diferente a como ocurre en la infancia. Más que hiperactividad visible, aparecen síntomas como inquietud interna, problemas para organizar tareas, olvidos frecuentes, dificultades para priorizar actividades y alteraciones del sueño.
La doctora Ana Milena Isaza, especialista en Psiquiatría, homeópata, psicoterapeuta y vocera de Heel, explica que cada vez son más frecuentes los casos de personas que consultan inicialmente por ansiedad o insomnio y terminan recibiendo un diagnóstico de TDAH.
“En consulta vemos cada vez más adultos que llegan buscando ayuda para la ansiedad o el insomnio y, al profundizar en su historia, descubrimos que lo que tienen de fondo es un TDAH nunca diagnosticado. La inatención crónica genera un desgaste enorme y una sensación constante de no estar a la altura de las expectativas”, señaló la especialista.
Aunque el manejo del TDAH debe ser personalizado y supervisado por profesionales, existen hábitos que pueden ayudar a mejorar la regulación del sistema nervioso y facilitar el funcionamiento diario.
Entre las recomendaciones se encuentran establecer rutinas claras, utilizar recordatorios y sistemas de organización externos, priorizar un sueño reparador, realizar actividad física de manera regular y limitar el consumo excesivo de cafeína y otros estimulantes.
Asimismo, el acompañamiento terapéutico especializado permite desarrollar herramientas prácticas para afrontar los retos cotidianos asociados con la condición y mejorar el bienestar emocional.
Los especialistas coinciden en que aumentar el conocimiento sobre el TDAH en la adultez es fundamental para reducir el subdiagnóstico y facilitar que más personas accedan a una atención oportuna, mejorando así su calidad de vida y sus relaciones personales, familiares y laborales.

