Salud

Sobrevivir a un accidente cerebrovascular

El 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), una patología que se debe tratar a tiempo para evitar complicaciones.

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EL UNIVERSAL
24 OCT 2019 - 06:43 PM

El de Sandra María D’Andreis de Minervini, de 68 años, no es un testimonio cualquiera, por el contrario, lo que el pasado 10 de mayo se había convertido en una pesadilla, hoy es una gran historia de vida que sienta un precedente para que todas las personas actúen rápido frente a un caso de accidente cerebrovascular (ACV).

Al verla, sorprende su estado, casi no podríamos creer que ella hubiera padecido este ataque que llegó sin tocar la puerta, de forma repentina y sin conmiseración alguna.

Sandra se sentó y con una sonrisa inocente se dispuso a escuchar eso que, por razones obvias, no estuvo a su alcance cuando todo se nubló en aquella mañana. A la entrevista la acompañaron dos de sus cuatro hijos: Natalia y Nicolás, quienes relataron los difíciles momentos que se vivieron durante y después del accidente cerebrovascular que sufrió su madre. Un semblante sombrío, medio cuerpo adormecido y una boca desviada encendieron las alarmas.

“Me llamaron y me dijeron que mi madre se cayó; lo primero que hice fue orar, pedirle a Dios que guardara su salud”, revela su hijo. Nicolás admite que, al llegar a la casa, su reacción fue rápida, no dudó un segundo en llevar a su madre por -cuenta propia- al hospital, teniendo en cuenta que una ambulancia muy seguramente iba a tardar en llegar. El tiempo apremiaba.

En la actualidad, cabe resaltar, la ventana terapéutica se está extendiendo de 4 e incluso, en algunos casos, hasta 8 horas.

“Llegamos a la clínica y fue muy rápido todo; fueron tres horas y media, aproximadamente, con la intervención incluida”, contó Natalia, quien fue atendida por Neurodinamia. Esto, sin duda alguna, da cuenta de la importancia que tiene la atención médica inmediata, que permite decidir, actuar con rapidez, prevenir y evitar secuelas, mejorando el índice de sobrevida.

“Ya me siento bien, estoy en rehabilitación y he mejorado mucho, gracias a Dios, a mi familia y al cuerpo médico. Ya puedo hacer mis actividades de siempre: cocinar y leer la Biblia”, expresó la señora Sandra, quien manifestó en todo momento que su fe es inquebrantable y que nunca fue arrebatada.

La familia

también es clave

Cuando ocurre un accidente cerebrovascular, la familia es clave en el proceso de rehabilitación, así como la atención médica humanizada, porque ofrece la oportunidad de llevar a cabo un tratamiento con las mejores condiciones posibles y un acompañamiento que demuestra interés y preocupación por la salud del paciente.

Ambos hijos coincidieron y concluyeron exponiendo su gratitud: “El poder de Dios, en primera instancia. En segundo lugar, guardamos mucho agradecimiento por el equipo médico y técnico. Qué bueno que aquí en Cartagena también tenemos las herramientas y los médicos locales para este tipo de casos”.

***

El próximo 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, que representa la segunda causa de muerte en el planeta, después del cáncer.

En Colombia, por su parte, es la cuarta causa de muerte en la población adulta y genera una alta discapacidad en estos pacientes.

Los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares suelen ser fenómenos agudos que se deben sobre todo a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro.

Según la Organización Mundial de la Salud, en un ACV, cuando se interrumpe o se reduce el suministro de sangre hacia una parte del cerebro, se impide que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes, pero una acción temprana puede reducir al mínimo el daño cerebral y la posibilidad de complicaciones.

Sandra María D’Andreis de Minervini.//foto: aroldo Mestre - el universal

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