Cómo reacciona nuestro cuerpo frente al alcohol

14 de diciembre de 2019 12:00 AM

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El continente americano y la región latinoamericana son las áreas más afectadas a nivel mundial por el excesivo consumo de alcohol.

Según el Ministerio de Salud, en Colombia este problema afecta más a jóvenes entre 18 y 24 años, a adultos de 25 a 34 años y tristemente a menores, con edades entre 12 y 17 años. Asimismo, el consumo nocivo de alcohol ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de muerte prematura y discapacidad en todo el planeta, estimándose que anualmente mueren unos 2,5 millones de personas, incluidos más de 300 mil jóvenes de 15 a 29 años, por causas relacionadas con el alcohol.

Y es que las implicaciones de esta práctica no solo se van a la salud sino al comportamiento, porque está asociado a problemas sociales graves, incluyendo la violencia, el abandono o el abuso infantil, y el ausentismo laboral.

Andrés Coy Fellow, endocrinólogo de Doctoralia, dice que, para el organismo, entre los mayores riesgos de consumir alcohol en exceso están:

1. Riesgo cardiovascular.

2. Relación con ciertos tipos de cáncer, especialmente de las vías digestivas.

3. Da lugar a la pancreatitis.

4. Puede producir daño renal.

5. Gota.

6. Osteoporosis.

7. Diabetes.

8. El riesgo más asociado es el de enfermedad hepática.

Desde el punto de vista social, los accidentes o traumas y la violencia intrafamiliar también están ligados al consumo de esta sustancia psicoactiva.

¿Qué es lo que nos
hace el alcohol?

La Clínica Mayo explica los procesos por los que pasa el cuerpo al beber demasiado alcohol:

Deshidratación. Hace que el cuerpo produzca más orina y, a su vez, orinar más de lo normal puede llevar a la deshidratación, que se manifiesta con sed, mareo y aturdimiento.

Altera nuestros sistemas. Desencadena una respuesta inflamatoria por parte del sistema inmunitario.

El sistema inmunitario puede activar ciertos agentes que con frecuencia producen síntomas físicos, como incapacidad de concentración, problemas con la memoria, menos apetito y falta de interés en las actividades habituales.

Irrita nuestro estómago. Irrita el revestimiento estomacal, aumenta la producción de ácido en el estómago y demora el vaciado estomacal. Cualquiera de estos factores puede causar dolor abdominal, náuseas o vómitos.

Descenso de la glucosa sanguínea. Si la glucosa sanguínea desciende a un nivel muy bajo, puedes tener cansancio, debilidad, temblores, alteración del estado de ánimo y hasta convulsiones.

Para los expertos, la única opción para no sufrir este tipo de situaciones es restringir la ingesta de esta sustancia, así que la elección es suya.

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