Salud


Consejos para que los niños no desarrollen problemas de sueño

Sobre el tema habla la doctora Adriana Martínez, especialista de la Asociación Colombiana de Neurología.

REDACCIÓN SALUD

07 de octubre de 2021 12:00 AM

Datos del Ministerio de Salud revelan que, en el país, hay en promedio 83.157 consultas por trastornos del sueño. En los niños este problema se presenta con frecuencia en diferentes tipos, como la apnea del sueño, el síndrome agitado de los tramos (RLS), también conocido como de ‘piernas inquietas’, y el terror nocturno.

Sobre el tema, la doctora Adriana Martínez, especialista de la Asociación Colombiana de Neurología, indica que en gran porcentaje los trastornos del sueño en niños están relacionados con altos niveles de concentración de azúcar en la sangre y generan apnea, el insomnio y los despertares continuos durante la noche.

“Diversas investigaciones concluyen que el consumo de grandes cantidades de azúcar produce que el sueño profundo sea más corto de lo que debe. Es justo en esta fase del ciclo cuando el organismo experimenta las funciones reparadoras, de metabolismo y del sistema inmune, pero si se ven interrumpidas, hay una afectación en la salud”, señaló Martínez. (Le puede interesar: Razones para comer fruta de temporada)

El azúcar en el organismo no sólo afecta los patrones de sueño sino también de vigilia, ya que este producto incrementa la inflamación sistémica, es decir, genera un proceso de alteraciones y cambios tanto físicos como psicológicos que perturban la capacidad de tener un buen descanso durante la noche.

“Básicamente, el azúcar afecta una hormona denominada orexina, la cual tiene entre sus funciones la regulación del insomnio. Cada vez que se ingiere un dulce, se inhibe la actividad de esta hormona, la cual reduce sus niveles y –por ende– trae como resultado un mal sueño”, detalló la especialista.

Por eso los padres deben ser conscientes de la prudencia que deben tener al alimentar a los pequeños con productos dulces y con altos contenidos de azúcar.

Respecto a las horas que debe dormir un menor, lo recomendable es: un recién nacido, entre 14 y 18 horas; el lactante, entre 12 y 14 horas; un niño en etapa escolar, 11 y 12 horas; y en la etapa adulta, lo aconsejable es entre 7 u 8 horas por la noche. En otras palabras, es fisiológico que el número de horas dormidas vaya disminuyendo progresivamente a lo largo de la vida.

¿Qué pueden hacer los padres?

Tener horarios fijos para el uso de dispositivos con pantallas y cumplirlos.

Realizar pausas y descansar en estas de la exposición.

Utiliza menos brillo del usual en la pantalla.

Dotar a los niños de lentes antirreflejo cuando usan gafas.

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