Avanza la ciencia y con ella el tratamiento para enfermedades como Parkinson, síndrome de Tourette (tics motores y fónicos que perduran durante más de un año), temblores y aquellos tumores que ahora se pueden atender sin incisiones quirúrgicas o implantes. Se trata del HIFU.
“El ultrasonido de alta frecuencia (HIFU) permite interrumpir los circuitos anormales en el cerebro que causan temblor. Combina las mejores ventajas de tratamientos anteriores: alivio eficaz del temblor sin cirugía, y la capacidad de ‘probar’ el tratamiento antes de hacerlo permanente. Esta misma tecnología también muestra promesa en la apertura de una barrera cerebral previamente impenetrable a los medicamentos, como los de la quimioterapia, que permite el acceso directo a los tumores cerebrales”, explica el doctor Justin Sporrer, neurocirujano y director de neurocirugía funcional en el Miami Neuroscience Institute de Baptist Health.
Esta tecnología funciona creando una ablación en un área muy específica del cerebro, mandando más de 1,000 haces de ultrasonido a través del cráneo.
“Esta ablación ataca las lesiones anormales del cerebro que están creando estos trastornos de movimiento y las destruye sin afectar el tejido o las células sanas. El efecto del tratamiento es instantáneo. Lo que hacemos es que vamos administrando ‘sonificaciones’ o ráfagas de energía al paciente y entre las sesiones de tratamiento les pedimos realizar tareas que normalmente son difíciles a realizar, por ejemplo escribir o levantar un vaso de agua. Si vemos que siguen con el temblor, entonces realizamos otra sonificación hasta que este desaparezca”, añade.
Actualmente, HiFU únicamente está disponible en los Estados Unidos. Es importante mencionar que implementar esta tecnología implica más de la instalación del equipo. Los especialistas que lo van a administrar deben tener el conocimiento y entrenamiento adecuado sobre cómo utilizarla en pacientes.
Es un tratamiento no invasivo ya que no hay necesidad de utilizar anestesia. Tampoco hay restricciones de edad para recibirlo. Una de las ventajas es que elimina algunos de los riesgos quirúrgicos que excluirían a algunos pacientes mayores de tratamientos anteriores.
