No resulta extraño escuchar que tomar un poco de alcohol antes de irse a la cama ayuda a dormir mejor. No obstante, es una creencia errónea. Si bien contribuye a conciliar mejor el sueño, hace que éste sea más fragmentado y de peor calidad, por lo que perjudica el descanso. Lea: ¡No se deje engañar! La cerveza no es saludable y menos para el estómago
Además, su uso como hipnótico puede desembocar en una adicción. Así lo explican expertos, que inciden en la importancia de desmontar las falsas creencias sobre esta sustancia psicoactiva.
Falso mito
Su consumo como hipnótico al creer que el alcohol ayuda a dormir mejor es un peligro, que se cimenta sobre un mito, tal y como advierte la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (Fesmes).
“Es habitual pensar que tomar un poco de alcohol ayuda a dormir mejor. Realmente ayuda a conciliar mejor el sueño, esa es la parte de verdad, aunque la parte de mito es que no se trata de un sueño de calidad”, afirma la psiquiatra y vocal de Fesmes, Sonia Carratalá. Lea: Tomarse una cerveza diaria “pa’ la caló” elevaría su presión arterial
Carratalá agrega en que con el alcohol el sueño llega más pronto pero es de peor calidad y esta sustancia tiene más un efecto de sedación que de “facilitador de un sueño adecuado”.
Explica que beber alcohol antes de irse a dormir provoca que el sueño sea más fragmentado, bloquea la fase REM -que es “fundamental” para una adecuada gestión de las emociones y la consolidación de la memoria-, aumenta los ronquidos y agrava las apneas y la sintomatología del síndrome de piernas inquietas.
Peligro de adicción
Incide la psiquiatra en que es uno de los ansiolíticos e hipnóticos más utilizados desde hace milenios y supone un peligro porque si su consumo se normaliza, por ejemplo para hacer frente al insomnio, se vuelve crónico.
En este sentido, apunta la experta, “las personas afectadas pueden empezar a encontrar más dificultades para conciliar el sueño, lo que les puede empujar a consumir dosis mayores de alcohol para conseguir el efecto que obtenían anteriormente; y, en consecuencia, se incrementa el riesgo de desarrollar una adicción”. Lea: Alcoholismo: cerebro repara en 7 meses el daño causado por este trastorno
Por tanto, “hay una relación bidireccional”, ya que el hecho de padecer un trastorno de sueño lleva a las personas a buscar sustancias para mejorar su descanso, “en ocasiones requiriendo cada vez mayores dosis”. Y al mismo tiempo, aquellas que padecen una adicción a cualquier sustancia, como el alcohol, presentan más problemas para dormir.
De ahí la importancia de que los profesionales sanitarios, especialmente los del ámbito de la salud mental, presten atención a los problemas de sueño en personas en tratamiento por adicción al alcohol para poder solucionarlos cuanto antes, señala Carratalá.
