Fobias, cuando el miedo va más allá

07 de junio de 2019 12:00 AM
Fobias, cuando el miedo va más allá
La fobia social encierra el miedo a objetos, situaciones o animales.

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Las fobias específicas son la alteración mental más común en las mujeres y la segunda entre los hombres. Estas se dan como consecuencia de los trastornos de ansiedad y, por tanto, hacen parte del cuadro clínico.

Se deriva de diferentes tipos de trastorno como: la ansiedad, problemas en la salud emocional o problemas psíquicos que no representan un peligro real para la salud de las personas. Esta se caracteriza por genera angustia o miedo intenso ante diversas situaciones, cosas, animales o lugares y, aunque no constituye un riesgo para la salud, debe ser tratada por un médico experto.

“Las personas con fobias, cada vez que se exponen al objeto o situación específica, pueden tener manifestaciones somáticas como sudoración excesiva, taquicardia, hipertensión, hiperventilación, dificultad respiratoria, opresión en el pecho, calambres musculares y sonrojo”, explica el doctor Juan Carlos Pinilla, médico de Colsanitas.

Lo que puede producir

Fisiológicamente, ante la presencia de la entidad que desata la fobia, una persona puede presentar:

- Aceleración del ritmo cardíaco, palpitaciones.

- Opresión torácica intensa, dolor o malestar en pecho.

- Sensación de falta de aire, de ahogo, de atragantamiento.

- Sudoración excesiva.

- Sequedad de garganta y boca.

- Urgencia de orinar y defecar.

- Temblores, parestesias (entumecimiento de miembros o sensaciones de hormigueo).

- Dificultades para dormir.

- Dolores musculares, de cabeza o abdominales.

- Acidez gástrica.

- Perturbaciones digestivas (diarrea o estreñimiento, nauseas, vómitos).

- Sensación de mareo, vértigo e incluso pérdida de conocimiento.

Existen diversas situaciones que pueden generar fobia a objetos, estímulos o experiencias determinadas que generan miedo irracional, persistente, exagerado y patológico, lo que conlleva a una necesidad imperiosa de evitar el estímulo temido.

¿Cómo identificarlas?

Las fobias se clasifican en diversos tipos dependiendo la situación que la genere. Sin embargo, identificarla es fácil ya que los síntomas comunes que la revelan son: sentimiento de miedo, ansiedad y angustia, dificultad para respirar, contracciones musculares y subidas o bajadas de presión.

En la vida cotidiana, las personas pueden tener escenarios en los que pueden sufrir de temor o angustia como consecuencia del miedo a algún objeto, animal, una situación en particular o alguna experiencia.

Para identificar la fobia de la que se padece, es importante identificar a qué tipo pertenece.

· Una situación duradera:

Esta fobia tiene la característica de que, el miedo, la ansiedad o la evitación, están presentes en un periodo mínimo de seis meses y pueden llegar a alterar en grandes proporciones el sistema central nervioso, ya que el miedo que siente la persona por los objetos o situaciones a las que teme pueden interferir con su rutina normal, su vida laboral, académica y social o bien provocar un malestar clínicamente significativo.

· Fobia social:

Esta fobia está directamente relacionada con el temor a objetos y situaciones que sienten amenazantes, sin que en realidad signifique algún peligro inminente para la salud.

Este tipo de fobia incluye varias categorías como: el temor a los animales, a la naturaleza, al ambiente, a la sangre, las inyecciones, la altura y las lesiones, entre otras. La cifra de personas que la padecen oscila entre el 2 y 3% de la población.

Las edades en que se presentan varían de acuerdo al tipo de fobia

En este sentido, la edad de inicio de las fobias de tipo natural ambiental como la fobia a la sangre, inyecciones y heridas, oscila entre los 5 y 9 años. Por el contrario, la edad de inicio más frecuente de la fobia de tipo situacional es mayor, se estima que se presenta a mediados de los 20 años.

Hay diversos tipos de tratamientos que las personas pueden llevar y esto depende estrictamente del tipo de fobia y la edad en la que se padece. El tratamiento puede hacerse con psicoterapia, farmacoterapia o el uso de otras terapias como la hipnosis, terapia de apoyo o incluso terapia familiar.

A través de numerosas investigaciones se ha puesto de manifiesto que las niñas suelen presentar más miedos y de mayor intensidad que los niños.

Ante una situación de este tipo, expertos recomiendan preocuparse cuando el miedo interfiere en la vida cotidiana y deberá ser un experto quien determine si se trata de miedos inherentes al desarrollo evolutivo o por el contrario se trata de un problema que es preciso resolver para evitar futuros problemas.

¿Sabía que?

¿Qué causa una fobia?

Como en todos los trastornos mentales, hay una gran heterogeneidad causal; entre factores genéticos, biológicos, ambientales y de la experiencia de la propia persona.

Una fobia específica tiende a darse en la misma familia. Estudios científicos han demostrado que de dos tercios a tres cuartos de las personas afectadas tiene por lo menos un familiar de primer grado con fobia específica del mismo tipo.

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