La pérdida, ese duelo personal

22 de septiembre de 2014 07:35 AM

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No solo se pierden seres queridos, también una relación, un bien, un trabajo, una capacidad física o cognitiva.

Al dolor nos enfrentamos todos en diferentes momentos en la vida. Se trata de una reacción natural por la pérdida de algo significativo.

Desde la psicología se define como una experiencia emocional humana, universal, única y dolorosa. El hecho de enfrentarse a esa pérdida se le llama elaboración de duelo que requiere de la persona la adaptación a una nueva situación.

De acuerdo con Liliana Estrada Cano, psicóloga del Hospital Universitario San Vicente Fundación, la manifestación de ese duelo varía en cada persona, "hay una forma particular de afrontar el proceso, todos tenemos recursos individuales, estrategias de afrontamiento diferentes, algunos lo hacen en menor tiempo que otros".

Vale aclarar que esa sensación de pérdida también puede presentarse antes de que ocurra el acontecimiento que la desata. Tal es el caso de una enfermedad terminal, la primera ruptura amorosa, el divorcio, el nido vacío -cuando los hijos dejan la casa paterna para hacer su propia vida-, presenciar el envejecimiento del cuerpo, sobrevivir a una enfermedad o casos menos severos como el temor a perder algún objeto material, la amistad o el cariño de ciertas personas.

Así las cosas, una vez más se confirma el duelo como un sentimiento de miedo presente en cualquier etapa de la vida. En la niñez el primer temor es el desamparo de los padres hasta que en la edad adulta, a diario, el ser humano se enfrenta a pérdidas en cualquier momento. Para algunos se convierte en un círculo vicioso que los llena de angustias que en muchas ocasiones no tienen una razón bien fundamentada.

Señala Estrada Cano que en el duelo durante la niñez existe una particularidad y es que ellos al no manifestar verbalmente su dolor lo reflejan en fallas académicas, no duermen o no se alimentan, sobre estos comportamientos se recomienda especial atención.

Físicos y emocionales
Los síntomas de la pérdida y el dolor son tanto internos como externos, así lo explica la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.

Entre ellos mencionan manifestaciones físicas como estómago vacío, sensación de ahogo, boca seca, despersonalización, hipersensibilidad a los ruidos. Sentimientos de tristeza, soledad, añoranza, ira, culpabilidad o autorreproche.

A nivel cognitivo es posible que la persona tenga pensamientos de incredulidad, confusión, preocupación, alucinaciones visuales o auditivas.

Finalmente, pueden presentarse trastornos del apetito o del sueño por defecto o por exceso, también conductas dañinas, hiperactividad o llanto frecuente.

¿Cómo enfrentarlo?
Superar esa etapa de duelo es una situación que depende tanto de la persona como de quienes están en su entorno más cercano. En cada caso se necesita de un tiempo y un proceso particular para volver al equilibrio normal.

Al respecto, la Sociedad Española señala cuatro fases del proceso de duelo: experimentar pena y dolor; sentir miedo, ira, culpabilidad y resentimiento; experimentar apatía, tristeza y desinterés; reaparición de la esperanza y reconducción de la vida.

Superar un proceso de duelo particular o de personas cercanas no es asunto que deba resolverse solo. Aquí una guía para lograrlo.

Las personas deben aceptar la situación de pérdida
Es necesario reconocer que se está en duelo. "La realidad de la pérdida implica que la persona esté en contacto con su realidad. En caso de que se trate de la partida de un ser querido es importante que asista por ejemplo, a las ceremonias fúnebres. La persona debe aprender a tolerar que se le hable de la pérdida", aconseja Estrada.

Permitir la expresión emocional y psicológica
Hay quienes le tienen miedo a la tristeza porque creen que es depresión. Aunque no siempre es así, los especialistas recomiendan, si lo quiere hacer, llorar, tener espacios de soledad, visitar el lugar donde se produjo la pérdida, orar en fin, todas esas acciones que le permitan el desahogo.

Identifique cuándo es el momento de buscar ayuda
Si los síntomas emocionales o afectivos no mejoran y al contrario se hacen más severos es hora de buscar ayuda profesional o espiritual. La experta recomienda hacer zoom de la situación cuando hay depresión severa, llanto frecuente, aislamiento, hiporexia -no querer alimentarse-, insomnio, irritabilidad, pensamientos negativos de desesperanza, pensar que no hay solución, deseos de muerte y alucinaciones visuales o auditivas.

Soporte familiar y social, el entorno es influyente
Invitar a realizar actividades de dispersión para desconectarse de la situación, hacer actividades diferentes que reconforten y vigilar las conductas, son las recomendaciones de los expertos para brindar soporte a quienes pasan por una situación de duelo.


ERRORES QUE SE DEBEN EVITAR
· Minimizar el significado que tiene para la persona la pérdida. Aunque no se comparta, respetar la importancia que tiene para el otro y evitar frases despectivas.

· Cerrar los espacios de comunicación. Es fundamental permitir que la persona exprese sus ideas y emociones, para facilitar los procesos de desahogo y superación.

· Incentivar a actividades maladaptativas como consumo de drogas, alcohol o prácticas nocivas.

· No dedicar la energía psíqiuica solo a sentirse triste por lo que sucedió, también dirigirla a pensar en posibles soluciones para la situación. 

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