Salud


Padres, consejos para la primera menstruación de su hija

La Semana de la Juventud este año será entre el 10 y el 15 de este mes.

REDACCIÓN SALUD

11 de agosto de 2020 04:00 PM

La adolescencia es una etapa de cambios que, para las mujeres, viene acompañada de la menarquia, o primer periodo menstrual. Esta es una oportunidad para acompañar a las niñas y conversar con ellas sobre salud sexual y reproductiva.

La doctora Adriana Ramírez, especialista en ginecología y obstetricia adscrita a Colsanitas, aclara que “el factor que desencadena la primera menstruación es la maduración del sistema neuroendocrino. Esta maduración es un proceso de varias etapas y empieza a manifestarse con la aparición de los botones mamarios y del vello púbico.”

En Colombia, la Consejería Presidencial para la Juventud, Colombia Joven, conmemora todos los años en la segunda semana de agosto, la Semana de la Juventud que este año será entre el 10 y el 15 de este mes. Por esta razón, a continuación la especialista nos menciona siete formas en las que se puede acompañar a una niña en su primer periodo menstrual y en su transición a la adolescencia.

1. Reconocer un ciclo menstrual sano: muchas mujeres tienen un manchado café en vísperas de la primera menstruación. Este flujo se debe al proceso de maduración por el que se está atravesando, pero no debe confundirse con la menarquia. Para reconocer que la niña está menstruando, se deberá observar que el sangrado ocurre mensualmente. La mayoría de los ciclos oscilan entre 21 y 45 días. Un sangrado normal dura de dos a siete días.

La cantidad de sangre que se pierde en un ciclo menstrual es de aproximadamente 30 a 40 mililitros diarios. Esto equivale a un promedio de tres a cinco compresas o tampones por día. Actualmente el 10% de las mujeres comienzan a menstruar a los 11 años, y el 90%, a los 13 años y 9 meses.

Factores como la obesidad generan una producción de estrógenos temprana, y pueden causar menstruaciones a los nueve años o antes (pubertad precoz). Sangrados a partir de 80 ml, por más de siete días o que comiencen antes de los 11 años son motivos para consultar con un ginecólogo.

2. Enseñar a llevar un registro: es importante que toda mujer lleve un registro de los periodos menstruales en un cuaderno o calendario en el que se escriban las fechas del ciclo y sus características. También existen varias aplicaciones que ofrecen esta función. Clue es una opción que monitorea varios aspectos del ciclo menstrual, como la duración promedio o cuándo viene cada etapa del ciclo. Mientras más información se incluya, más acertados serán los cálculos. También está Period Tracker, que señala los días fértiles o ayuda a recordar la toma de pastillas anticonceptivas, o PinkPad, que funciona también como una red social donde es posible compartir consejos y experiencias con mujeres de todo el mundo.

3. Transmitir los hábitos higiénicos básicos: el baño diario debe ser con jabón suave, pero no se recomiendan las duchas vaginales y otros productos que alteran el pH. Las toallas higiénicas deben ser de algodón para que no produzcan alergias. Tanto los tampones como las toallas deben cambiarse cada tres a cuatro horas. En la noche es preferible no usar tampón.

4. Educar sobre el manejo del dolor y las actividades físicas: es completamente natural sentir molestias y dolores durante la menstruación. Pero si se presentan cólicos agudos (dismenorrea), hay que considerar la posibilidad de una endometriosis, una enfermedad pélvica inflamatoria o una infección pélvica. Ante estos síntomas es necesario consultar con un ginecólogo.

Ciertos deportes y ejercicios alivian la dismenorrea. Además, las adolescentes que tienen sangrado abundante deben consumir una dieta rica en fibra, verduras con alto contenido en hierro y otros alimentos ricos en este mineral, como las lentejas, los fríjoles y las carnes rojas, que ayudan a prevenir la anemia ferropénica, es decir, la causada por déficit de hierro.

5. Dejar a un lado el asco: hay un gran miedo con la sangre de la menstruación, especialmente a mancharse o ensuciarse. Muchas mujeres se niegan a usar la copa menstrual porque les da asco manipularla y untarse de su propia sangre. Algunas justifican esta aversión al olor que produce el flujo.

Un sutil cambio de olor puede originarse por el aumento normal de la flora vaginal, lo cual es totalmente normal, mientras no vaya acompañado de dolor. Si existe inquietud por un olor muy intenso, además acompañado de dolor, se puede realizar un frotis del flujo vaginal después de la menstruación para ser analizado por el especialista.