Ubaldo Antonio Villarreal Tinoco estaba ayer en la noche frente a su casa, en la carrera 68 de La Victoria, cuando la muerte le llegó de frente sin que pudiera hacer nada.
A las 10:30, lavaba su moto cuando un par de sujetos en moto pasaron. Dicen que luego de analizarlo volvieron a cruzar. Ya tenían su macabro plan planeado.
Cuando el parrillero del vehículo lo tuvo cerca, en la mira, le disparó varias veces. Los sicarios huyeron y los familiares de la víctima, de 32 años y quien se ganaba la vida como soldador, salieron a socorrerla.
En un taxi lo llevaron a la Clínica San Juan de Dios. Recibió varios proyectiles. Uno en el abdomen, otra en un hombro y uno más en una pierna. El primero fue el que le hizo el daño.
Su familia se apegaba a un milagro para que Ubaldo Antonio saliera bien librado del hecho y permaneciera con vida.
A la medianoche, a pesar de todas las oraciones y los esfuerzos médicos por salvarlo, el soldador sufrió un infarto y murió en una camilla del centro médico. Desde entonces, la familia está sumida en el dolor y el luto.
Luego del ataque la Policía inició un operativo de captura, pero los delincuentes que perpetraron el hecho lograron huir. Esta misma institución confirma que Ubaldo tenía un proceso por hurto en su contra y tenía prisión domiciliaria.
