Juan Diego Duque (Medellín, 1960) ganó recientemente el Primer Premio de Fotografía ‘El Patrimonio nos une 2026” con su obra “El vigía”, elegida por el jurado por su excelencia artística, calidad técnica y destacada interpretación del paisaje cultural como expresión de territorio, memoria e identidad.
Juan Diego vive en Cartagena de Indias desde 1980 y lleva más de cuatro décadas dedicado al sagrado ritual de atrapar el instante con su cámara fotográfica. Estudió cuatro semestres de Matemática Estadística en la Universidad de Antioquia. Sus inicios en la fotografía fueron junto a su hermana María Luz y su esposo Fred López, hijo de César López, fundador de Foto Star. En aquella época, Foto Star y Foto Bellas Artes eran dos de los estudios fotográficos más reconocidos de Cartagena.
“Juntos creamos Shovis Fotografía, un estudio donde realizábamos revelado en blanco y negro. Gracias a ese trabajo tuve la oportunidad de conocer a muchos personajes importantes de la ciudad. Recuerdo especialmente a Jorge García Usta, quien nos llevaba el material gráfico de su revista En Tono Menor para que lo reveláramos. Fueron años de aprendizaje, descubrimiento y cercanía con el mundo cultural cartagenero”, confiesa Juan Diego.
¿Qué privilegia en una imagen: la arquitectura o la gente?
- A través de la práctica diaria y del constante asombro que me produce Cartagena -su arquitectura, sus colores, su luz, el cielo, el mar y su gente- fui desarrollando mi propio estilo. He procurado que el elemento humano esté presente en mis fotografías, porque considero que es quien les da escala, vida y significado a la arquitectura de la ciudad.
¿Qué es para usted una buena fotografía?
- Una buena fotografía es aquella imagen que logra impactarnos y permanecer durante mucho tiempo en nuestra memoria, si no para siempre.
¿Por qué aún no ha publicado un libro de fotografías?
- A lo largo de mi carrera he colaborado en diversas publicaciones sobre distintos temas. Sin embargo, uno de los trabajos más importantes fue el libro realizado junto al sacerdote jesuita Tulio Aristizábal, Iglesias, conventos y hospitales de la época colonial en Cartagena de Indias. Todas las fotografías de esa obra, desde la portada hasta la contraportada, son de mi autoría. Aun así, sigue siendo una tarea pendiente publicar un libro que reúna mi trabajo fotográfico realizado durante todos estos años en Cartagena.

¿Qué fotógrafos de Colombia o del mundo admira?
- Admiro a muchos fotógrafos colombianos. Tuve la fortuna de conocer y compartir con Leo Matiz, una figura fundamental de la fotografía latinoamericana. Su obra y su vida dejaron una huella imborrable en mí.
Juan Diego Duque, premiado por su mirada fotográfica en Cartagena
¿Cuál es la imagen más importante de su archivo?
- Definitivamente, la fotografía más icónica que he realizado, y por la que considero que seré recordado, es el retrato del gran poeta Raúl Gómez Jattin caminando por el Centro de Cartagena.
Cuéntenos sobre sus exposiciones en Cartagena.
- Con el paso de los años comenzaron a surgir exposiciones colectivas y, posteriormente, llegó una de las experiencias más significativas de mi carrera: una exposición individual realizada en el Centro de Formación de la Cooperación Española, en el año 2000. La muestra contó con un prólogo escrito por mi querido amigo Francisco Pinaud, quien expresó unas palabras que siempre he guardado con especial cariño:
“En el transcurso de dos décadas, este fotógrafo nuestro y de lo nuestro no ha dejado que lo atrape su oficio profesional. Ha sabido esquivar lo rutinario para encontrar, a través de su visor, unos retazos de poesía viva, de ardiente Caribe, como son los que vemos en la policromía humana y paisajística de esta exposición”.
Con rigor estético y técnico, su cámara ha ido más allá de la belleza de la ciudad para centrarse en los contrastes y en los detalles de la memoria urbana. Juan Diego atrapó el alma de Gómez Jattin deambulando su soledad por las calles de Cartagena. Y en su foto laureada, ‘El vigía’, abre la puerta al mar y al cielo, como un centinela que aguarda ante el infinito.

