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Sucesos

Así fueron las primeras horas de Alexander Almanza tras regresar a su hogar

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Es un niño. El bebé que espera la esposa de Alexander Almanza, liberado el lunes pasado, será un varón, igual que su otro hijo de dos años.De la noticia, todos se enteraron ayer en la mañana, cuando Alexander por fin pudo acompañar a su esposa al ginecólogo para averiguar el sexo de su próximo hijo. Ella no lo quiso averiguar antes de que él estuviera en libertad.

Después de 31 días de estar secuestrado por el Eln, Almanza llegó a su casa en el barrio Los Calamares, el martes 8 de diciembre a las 10 de la noche. Allí lo esperaban sus vecinos, amigos y familiares con un sancocho, papayera, y Maizena, porque ningún vecino cerca a su casa celebró las Fiestas de Noviembre como muestra de solidaridad con su familia, pero con su llegada aprovecharon para ponerse al día.

PALABRAS DE UNA MADRE

“Para mí es como si Alexander naciera por primera vez. No puedo describir la felicidad que siento de tenerlo aquí. Aunque nunca perdí la fe, a veces me angustiaba la idea de volverlo a ver”, expresó Muriel Piedrahíta, madre de Alexander Almanza.

De la bienvenida todavía quedan vestigios de alegría  y fiesta. El teléfono no  para de sonar, y a la casa de Muriel siguen llegando personas a felicitarla por la gran noticia, igual que cuando nació Alexander hace 33 años.

EL HÉROE

“No me quiero acordar”, con esa expresión y lágrimas en los ojos, Luis Carlos Almanza, el padre de Alexander, de 65 años, hace referencia a todo lo que tuvo que atravesar para que liberaran a su hijo.

Cuando este hombre, quien vive en Buenavista, (Sucre), se enteró de que habían secuestrado a sus hijo, emprendió la ardua tarea de contactar intermediarios que lo llevaran a hablar con quienes tenían secuestrado a Alexander.

Varios sacerdotes de la Iglesia Católica lo guiaron en su búsqueda hasta que el  5 de diciembre se pudo sentar con el comandante Jacobo del Eln para hablar de su hijo.“Caminé más de tres horas para llegar. Tenía fiebre y diarrea, pero me senté con él y le toqué el corazón. Por eso digo que fue una liberación humanitaria. Le dije que éramos personas humildes igual que él”, agregó Luis Carlos.

El 7 de diciembre a las 4 de la tarde el Eln le entregó a Alexander Almanza a la Cruz Roja Internacional en Pueblo Gato, zona rural de Santa Rosa del Sur (Bolívar) y al día siguiente, a las 12 del medio día, entre lágrimas se encontró con su padre.

UNA EQUIVOCACIÓN 

El comandante Jacobo le dijo a Luis Carlos que la intención del grupo guerrillero no era secuestrar a su hijo, sino que lo habían retenido para que enviara un mensaje a Dimacol, empresa para la que trabajaba cuando fue secuestrado, pero que por la persecución del Ejército habían tenido que desplazarse a zonas más profundas de las montañas del Sur de Bolívar, y por eso se había extendido la retención.

A pesar de que Alexander Almanza tiene magulladuras por las largas caminatas en la selva, afirma que sus captores en ningún momento lo maltrataron.“La prioridad para ellos era mi vida y mi integridad física. En los enfrentamientos con el Ejército trataban de protegerme. Me daban comida, aunque a no me daba hambre. Me dieron ropa y botas para que pudiera andar”, agregó Almanza.

Sin embargo, siempre tuvo temor por su vida. Pensaba en el sufrimiento de su madre, esposa y demás familiares. Le angustiaba no saber nada de ellos en tanto tiempo.Los familiares de Alexander enviaron un mensaje de agradecimiento a la Iglesia Católica, a la Cruz Roja Internacional, al Gaula de la Policía y a los medios de comunicación, por apoyarlos.

Alexander Almanza Piedrahita acompañado por sus padres. Foto: Claudia Fortich / Q'hubo
Alexander Almanza Piedrahita acompañado por sus padres. Foto: Claudia Fortich / Q'hubo
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