Fue un hecho violento descabellado, que causó repudio y generó toda clase de manifestaciones en la ciudad. Este caso marcó de forma triste la vida de Brenda Chamorro, quien el 13 de agosto de 2014 perdió a su único hijo, un bebé de 5 meses. El menor murió tras recibir una bala disparada por un sicario, que intentaba matar a su abuelo.
Ese día la Policía Metropolitana capturó a los entonces presuntos responsables del hecho. Casi dos años después del crimen, la anhelada justicia que pedían los familiares del niño llegó. Tras un largo proceso, la Fiscalía demostró que los capturados, Ilier Antonio Díaz Montes y Enrique Martínez Correa, son los culpables. Por eso, el Juez Sexto Penal del Circuito los condenó a pagar 34 años de cárcel, sin ningún tipo de beneficios.
La decisión, tomada en una audiencia que se hizo la semana pasada, se dio luego que los dos procesados realizaran un preacuerdo con el Fiscal 47.Aceptaron ser los responsables de los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio y fabricación, tráfico o porte de armas de fuego o municiones.
El juez del caso ordenó que los dos hombres fueran trasladados a cárceles en Montería, Córdoba y Apartadó, Antioquia.
Frente a su casa
El 13 de agosto de 2014, César Luis Chamorro, de 44 años, salió de su casa en Las Palmeras. Llegó a la vivienda de su hija Brenda, en la calle 20 de Julio del sector Viejo Porvenir, en Olaya Herrera. Tomó en sus brazos a su nieto y salió con este hacia la calle luego de recibir una llamada a su celular. Eran las 7:40 de la noche y frente a él estaban Brenda y su exmujer.
Las autoridades demostraron que en ese momento Ilier Díaz y Enrique Martínez llegaron en una moto. Uno de ellos sacó un arma de fuego y le disparó a César Luis, sin importar que este cargaba a su nieto. César no pudo hacer más que dar la espalda y abrazar al bebé.
“Empecé a gritar al hombre que cuidado con mi niño, pero siguió disparando y cuando le gritaba me disparó a mí y a mi mamá, pero no nos dio”, relató Brenda a este medio, un día después del ataque.
El bebé recibió un balazo que le entró por un hombro y le salió por el tórax. Su abuelo recibió tres: uno en un hombro, otro en un brazo y un último en la espalda. “Pese a que estaba herido, César cogió a su nieto y lo llevó a la Clínica Madre Bernarda en una moto. Allá dijeron que el bebé ya estaba muerto”, contó un allegado de la familia.
César sobrevivió al ataque e instantes después del atentado la Policía capturó en persecución, en el barrio Chiquinquirá, a Ilier y Enrique, quienes luego fueron asegurados con cárcel por un juez de Garantías. Ahora, deberán afrontar la responsabilidad de sus actos encerrados en cárceles. Son oriundos de Córdoba.
