Los Jaime Pérez amanecieron indignados ayer en el barrio La Candelaria, calle Wilfrido Castro. Ellos denuncian que en la noche del domingo fueron víctimas de un abuso policial en el que llevaron la peor parte dos adultos mayores.
Las víctimas, Gleonis Pérez Jaime, Aurela Pérez Salinas, Elsa Jaime Pérez y Gabriel Jaime Ramos, cuentan que a las 11:30 de la noche del domingo Gabriel le pasaba un celular a su hermana en la terraza cuando los policías ingresaron abruptamente a la vivienda.
“Cuando él le pasó el celular a su hermana vio a los policías y entró con rapidez a la casa porque se la tienen montada. Mi hijo es expresidiario y cada que lo ven, lo acorralan buscando dizque un revólver que supuestamente tiene Gabriel y eso es mentira”, manifestó Elsa.
Los uniformados, en el supuesto acto violento, habrían arrancado el protector de la ventana y una vez adentro “se metieron a uno de los cuarto donde está el adulto mayor enfermo. Ultrajaron a la señora de 71 años, le pegaron a mi hija, a Gabriel y a mi”, detalló la residente.
Elsa dijo que su hijo estuvo preso por el delito de hurto y recobró su libertad hace seis meses, y que los policías no lo pueden ver porque actúan de la misma manera.
“Hace unos días también fue lo mismo cuando vieron a Gabriel sentado en frente de la casa y pasaron en sus motos”, dijo la mujer.
Una de las cosas que le llama la atención a Elsa es que dos de las cuatro motos de la Policía no tenían placas. “Además de eso se tapaban los nombres. Se fueron cuando les dije que tengo un hermano policía y que los iba a denunciar”, agregó Elsa.
Con la denuncia, la familia Jaime espera que se tomen cartas en el asunto y que los policías dejen de perseguir al joven que estuvo detenido.
