Rafael Vega Cuello, así como sus hijos Ray y Richard Vega Daza fallecieron luego del implacable ataque de dos sicarios que, armados con fusiles, llegaron al conjunto North Frontier, en el sector Villa Campestre (Puerto Colombia, Atlántico), el jueves a las 4:30 p. m.
Tras la masacre, se conoció que los tres hombres recibieron 33 balazos en total, pero los sicarios se ensañaron, a juzgar por el número de impactos de bala, contra Ray: recibió 16 balazos, mientras que a su papá, Rafael, le dieron siete y a su hermano Richard, nueve. Lea aquí: Les dieron 33 balazos: los delitos tras hombres masacrados en Villa Campestre
De acuerdo con el reporte de los forenses de la Sijín, al que El Heraldo tuvo acceso, a Ray lo impactaron las balas así: tres en el abdomen; una en la axila, una en el antebrazo derecho; nueve en el brazo izquierdo, una en el pecho; y una en la pierna.
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Ronald, por su parte, tenía nueve heridas: dos en el abdomen bajo; una en el pecho; una en el antebrazo izquierdo; dos en el antebrazo derecho; tres en el rostro. Es de anotar que uno de estos últimos impactos le fracturó el cráneo.
El cuerpo Rafael, por su parte, evidenciaba tres balazos a la altura del oído; una en el cuello; dos en la occipital; una en el antebrazo.
Una pista importante
En medio de las pesquisas tras la masacre, las autoridades encontraron varios elementos, pero hay uno que llama la atención en particular.
Los sicarios no solo dejaron en el lugar dos fusiles y una granada de fragmentación que la Policía tuvo que desactivar, sino un celular. Lea además: Masacre en Villa Campestre: pagaron $1.500 millones por la matanza
Todos esos elementos son analizados por una unidad especializada de la Fiscalía de Bogotá, que, de acuerdo con el periódico barranquillero, se encuentra adelantando todas las investigaciones del caso para hallar a los asesinos, quienes huyeron en una camioneta Renault Duster, color champaña dejando en la escena los fusiles y el celular.
Hay que recordar que la Policía ofrece $1.500 millones como recompensa a quien dé información que permita capturar a los criminales.