José Gregorio Hernández Pérez y Jesús Gabriel Gazabón González, asesinados casi al mismo tiempo por sicarios en moto en la tarde del jueves 27 de julio, tenían anotaciones judiciales y habían estado presos en la Cárcel de Ternera.
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A Hernández Pérez, de 42 años y apodado ‘el Joche’, lo mataron a la 1:15 p. m., mientras caminaba por el sector Las Delicias, de La Esperanza.
Al ver a los sujetos, José Gregorio corrió y trató de esconderse en una casa de esquina y de dos pisos, pero hasta allí llegaron los sicarios y uno de ellos, el parrillero, le disparó a quemarropa y sin mediar palabras. Su cuerpo quedó tendido en la terraza. Le puede interesar: Balas y pánico: sicarios lo persiguen y lo matan en la terraza de una casa
La Policía Metropolitana confirmó que a ‘el Joche’ le figuraban tres anotaciones en el Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA) por el delito de hurto.
Las informaciones oficiales indican que estuvo preso entre el 2018 y 2020 en la Cárcel de Ternera, luego que fuera desmantelada una banda conocida como ‘los Pipones’.
Esa organización delictiva quedó al descubierto tras una redada contra el hurto en Cartagena por parte de la Policía y la Fiscalía que dejó 18 personas capturadas. Le puedo sugerir: Sicariato en La Terminal: bajó de moto y pistolero lo esperó para matarlo
Esas redes delincuenciales, precisan los reportes oficiales, se dedicaban al hurto a personas, establecimientos comerciales, motos y camiones repartidores de alimentos y bebidas en el nororiente de Cartagena.
‘El Chuchito’
Unos 10 minutos después del atentado contra ‘el Joche’ mataron a Jesús Gabriel Gazabón González, de 25 años y apodado ‘el Chuchito’.
El homicidio de Gazabón ocurrió cerca de la Terminal de Transportes, sector conocido como Doña Manuela, mientras caía una pertinaz lluvia. Lea también: Video: ¿Venganza? 1 muerto y 3 capturas dejó enfrentamiento en Bicentenario
La víctima, quien habría llegado al lugar como parrillero en moto y había bajado un momento, intentó correr, pero las balas lo mataron en el acto.
Las investigaciones se centran en establecer si ambos asesinatos serían por el pasado judicial de las víctimas o estarían relacionados con el enfrentamiento en las calles de Cartagena de dos estructuras criminales para apoderarse de las rentas criminales que dejan delitos como el hurto y el microtráfico.