El municipio de Los Patios, en Norte de Santander, aún no sale del estupor tras el macabro hallazgo del cuerpo desmembrado de Omar Gonzalo Rincón Silva, un joven de 23 años conocido en el sector como ‘el Zarco’. La tragedia destapó no solo un crimen atroz, sino también la historia de una vida marcada por la adicción, el abandono y la exclusión social.
Durante meses, Gonzalo vivió bajo una escalera en las torres de Villa de San Diego, acompañado únicamente por un viejo bolso y una sábana con la que se cubría en las noches frías. Había decidido abandonar el hogar de su padre, consciente de que su consumo de drogas lo había convertido en una carga para su familia. “Me dijo que ya me estaba dando muy mala vida, y tampoco era ejemplo para los dos hermanos menores que viven acá, entonces se fue, y se la pasaba de un lado para otro”, relató el padre a La Opinión.
Su vida había dado un giro oscuro desde los 18 años, cuando comenzó a consumir drogas. En un video publicado en 2023, Gonzalo reconoció: “De la marihuana pasé al perico, luego al pegante, de ahí a las ‘pepas’, y caí en la heroína”. Contó también que su primera experiencia fue por curiosidad, influenciado por un amigo, y que desde entonces “empezó un infierno de ahí para adelante”.
Aunque algunos vecinos lo ayudaban con comida o agua, su adicción lo llevó a pasar los últimos años entre el reciclaje y las calles. Fue visto por última vez el fin de semana anterior a su muerte: “Pasó y saludó como siempre, se despidió y no volví a saber de él, hasta que salió lo del termo”, dijo su padre con profunda tristeza.
El hallazgo de la cabeza
La mañana del lunes, habitantes del barrio La Esperanza encontraron un termo verde envuelto en una bolsa vinotinto. En su interior estaba la cabeza de Gonzalo. El hallazgo, ocurrido sobre las 7 a. m., desató una investigación urgente de las autoridades. Se presume que el crimen ocurrió entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, posiblemente en el sector conocido como La Pichera, un punto crítico dominado por grupos criminales.
Horas después, comenzó a circular en redes sociales un video difundido por presuntos miembros de la banda El Hampa, en el que se mostraba la cabeza del joven junto a un mensaje dirigido contra otra organización, Los Mexicanos. Las autoridades investigan si su asesinato estaría relacionado con esta confrontación, aunque la familia lo descarta. “De pronto lo usaron como un mensaje para intimidar, pero mi hijo no era ningún criminal, él no le hacía daño a nadie, y no merecía que lo mataran así”, expresó su madre entre lágrimas.
El padre del joven, devastado, aseguró que aún espera encontrar el resto del cuerpo. “Algo me dice que el cuerpo está allá enterrado”, señaló. Mientras tanto, la comunidad y sus allegados exigen justicia ante una muerte que consideran “demasiado macabra como para comprenderla”.

