Dolor y desesperación. Así es el devastador panorama que se vive en el barrio Flor del Campo, al suroccidente de Cartagena, luego de que un incendio acabara con la vida de un niño de cuatro años, a eso de la 1 de la tarde de este sábado 10 de enero.
La emergencia ocurrió en una vivienda, ubicada en la manzana 1B, lote 5, la cual quedó destruida al interior, con paredes ennegrecidas, techos colapsados y restos de muebles y juguetes consumidos por el fuego.
En ese inmueble residían el padre del menor, su abuela, su hermana de 9 años y el pequeño. La madre del niño, según se conoció, vive actualmente en la ciudad de Bogotá.
Mientras los niños estaban solos
De acuerdo con el relato de vecinos, al momento de iniciarse el incendio los dos niños se encontraban dentro de la casa. Presuntamente, en medio de un juego, una llama se habría encendido de manera accidental y comenzó a propagarse por en el inmueble.
Cuando el fuego empezó a tomar fuerza, la niña de 9 años logró salir asustada y alertó que su hermano permanecía atrapado en una de las habitaciones debajo de una cama. Minutos después, el padre ingresó desesperadamente a la vivienda con la intención de rescatarlo, pero sufrió quemaduras y tuvo que ser trasladado a un centro asistencial.
La comunidad intentó controlar las llamas usando arena y agua, sin saber en un primer momento que el menor seguía dentro. Solo cuando comenzaron los gritos desesperados se comprendió la magnitud de la tragedia.
Bomberos de Cartagena llegaron al sitio tras el llamado de emergencia y, al inspeccionar la vivienda, hallaron el cuerpo sin vida del niño en una de las habitaciones. Lea:Tragedia en Flor del Campo: incendio en una casa dejó a un niño de 4 años sin vida
Horas después de la emergencia, El Universal constató que la casa permanece acordonada con cinta amarilla, mientras las autoridades adelantan la inspección técnica para determinar cómo se originó el incendio y si hubo algún tipo de responsabilidad.
Vecinos del sector continúan consternados por lo ocurrido. La tragedia, aseguran, dejó una familia destrozada y una cuadra sumida en la tristeza, tras una tarde que comenzó como cualquier otra y terminó marcada por el dolor.


