Durante la instalación de la 60° Convención Bancaria, en el Centro de Convenciones de Cartagena de Indias, el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, advirtió que Colombia aún se encuentra lejos de llegar a la meta de inflación del 3%
Según explicó, son múltiples las circunstancias que han mantenido los niveles de inflación del país por encima de esa meta y se prevé que esto continúe hasta finales de este 2026 e incluso durante el año 2027. Lea: Así será la 60° edición de la Convención Bancaria en Cartagena
“Las expectativas del mercado y los modelos del equipo técnico del Banco de la República, sugieren que en 2027 estaremos observando un proceso importante de reducción de la inflación pero que esta solo se acercaría a la meta del 3% hacia mediados del 2028”, aseguró.
El gerente del Emisor explicó que en los últimos años el Banco de la República ha mantenido una postura monetaria restrictiva, con tasas de interés superiores a las que pueden considerarse neutrales para el mediano y largo plazo, con el fin de alcanzar la meta, sin embargo, políticas adoptadas por el anterior Gobierno habrían ido en contravía de ese propósito. Puede leer: Banco de la República mantiene en 12% la tasa de interés
“La estrategia monetaria restrictiva adoptada por Colombia fue fundamental para ayudar a reducir la inflación desde niveles que llegaron a 13,4% en el primer trimestre de 2023 hasta un mínimo de 4,8% en junio de 2025, esta es una reducción de más de 8,5 puntos porcentuales en poco más de dos años”, resaltó.
Sin embargo, advirtió que en 2026 la inflación recibió un fuerte impulso alcista, con un aumento de más de 1 punto porcentual que la llevó alrededor del 6% entre junio y julio de este año, es decir, el doble de la meta, motivada por varias decisiones. Lea: Inflación: variación anual en Cartagena fue del 6,02% en julio de 2026
“Me refiero en primer lugar al fuerte incremento en el salario mínimo que se adoptó tanto para 2025 en 6 puntos porcentuales por encima de la inflación, como en grado más radical para 2026 cuando lo hizo en cerca de 17 puntos porcentuales. No menos importante fue la agresiva política de expansión fiscal que incrementó el déficit primario a máximos históricos y abiertamente insostenibles”, aseguró.
Villar indicó que tanto el aumento del salario mínimo como la expansión del gasto público apoyan un fuerte incremento de la demanda interna que en el corto plazo genera resultados favorables para la actividad económica y la reducción del desempleo, que llegó a mínimos históricos, pero en el largo plazo no resulta sostenible.
“Desde una perspectiva macroeconómica, crecimientos de la demanda interna muy por encima del crecimiento de la producción nacional generan presiones al alza sobre los precios y dificultan procesos de control de la inflación, haciendo muy compleja la labor de las autoridades monetarias”, afirmó.
La apreciación del peso colombiano
El gerente del Banco de la República también se refirió a la apreciación del peso colombiano, que también produce preocupaciones en el país. “Esto resta competitividad a nuestras exportaciones y hace muy difícil para los bienes producidos internamente competir con las importaciones”, precisó.
Aún así, manifestó que esta situación no se soluciona mediante políticas de expansión monetaria, que en su criterio, facilitarían una mayor inflación que provocaría que la tasa de cambio real se redujera aún más.
“Estoy profundamente convencido de que el marco de política de inflación objetivo con flotación cambiaria que tenemos actualmente, es el mejor marco posible para una economía como la colombiana y que las decisiones de cara al futuro deberán seguir siendo cautelosas y encaminadas a garantizar la convergencia de la inflación hacia la meta”, aseguró.
Según Villar, esta estrategia es la más apropiada para estimular un crecimiento sostenido y sostenible de cara al futuro, sin embargo, advirtió que es necesario que el Gobierno también tome decisiones congruentes con este propósito.
“Resulta indispensable que el Banco de la República y el Gobierno puedan adelantar políticas que se complementen entre sí para garantizar la convergencia de la inflación hacia la meta y al mismo tiempo evitar inconsistencias que generan impactos laterales tan graves como el implícito en la apreciación real de la moneda y con ello evitar grandes costos para las perspectivas de crecimiento”, puntualizó.

