Hay dolor en el gremio de transportadores de la zona Oriental del departamento del Atlántico tras el crimen de Rafael Osorio Peralta, quien se desempeñaba como despachador de buses. Así lo dio a conocer la empresa Cootransoriente, a la cual estaba adscrito como empleado.
La compañía lamentó la muerte de quien perdió la vida en plena jornada laboral, cuando apenas transcurría la mañana de este miércoles 25 de febrero en la calle 38 con carrera 38, barrio Centro de Barranquilla.
Rafael estaba trabajando, cumpliendo con su rutina diaria, coordinando la salida de los vehículos y atendiendo a conductores y pasajeros, cuando fue sorprendido por el episodio criminal que hoy enluta al gremio transportador.
El homicidio se produjo en la congestionada zona cuando de un momento a otro llegaron dos sujetos en una bicicleta. El parrillero cuando lo divisó desenfundó un arma de fuego y le disparó en repetidas ocasiones, dejándolo mortalmente herido y luego ambos huyeron por rumbo desconocido.
Unidades de la Policía del Cuadrante, que llegaron al sitio, en compañía de los transeúntes del sector lo montaron en un carricoche y lo llevaron hasta el Nuevo Hospital General de Barranquilla, donde los galenos confirmaron su deceso producto de las heridas que recibió, especialmente en la cabeza.
Empresa de transporte público pide justicia tras el violento hecho en Barranquilla
En un mensaje cargado de dolor, la empresa lo recordó como un hombre íntegro, responsable y siempre dispuesto a colaborar. Sus compañeros destacan su trato amable, su respeto y la manera en que asumía su labor todos los días.
“Deja una huella imborrable en nuestra organización”, expresó la compañía al enviar un mensaje de solidaridad a su familia y seres queridos.
La empresa también rechazó de manera categórica lo ocurrido y pidió a las autoridades que se esclarezcan los hechos lo más pronto posible, al tiempo que hizo un llamado para que se refuercen las medidas de seguridad, no solo para sus trabajadores, sino para quienes diariamente se movilizan por la ciudad.
La muerte de Rafael no solo deja un vacío en su hogar, sino también en el punto donde cada día organizaba rutas y despedía buses, sin imaginar que esa jornada sería la última.


