“Dr. Víctor Castañeda, colega y amigo. Hoy parte de este mundo, dejando un dolor en su familia y en el gremio. Partió cumpliendo con su deber, dando lo mejor de sí para sus pacientes. Hoy solo toca pedir que Dios de fuerza a toda su familia por tan irreparable pérdida”.
Son múltiples los mensajes en las redes sociales, en especial en Facebook, para despedir y darle el último adiós al médico bolivarense Víctor Casteñada, quien falleció en las últimas horas a causa de los golpes que sufrió en un accidente de tránsito que ocurrió hace dos semanas, cuando justamente prestaba sus servicios como médico.

“No se olvida quien se muere, solo se aprende a vivir sin ellos, y menos cuando deja un bonito legado en el mundo por amor a la vocación, por amor a las personas, por amor a sus amigos, y por hacerse querer tanto de las personas que lo rodeaban y cuando ayudas a más demas personas sin esperar nada a cambio. Los que lo conocíamos sabía lo buenas persona que era el dr Víctor”, dice otro de los mensajes publicados en honor a Víctor Castañeda.
Las versiones que se tienen sobre este hecho indican que el médico sufrió graves lesiones en un accidente de tránsito ocurrido el pasado martes 17 de marzo.
Casteñada, quien laboraba en una ambulancia de Magangué, municipio donde también residía, resultó herido cuando el vehículo en el que se movilizaba, en cumplimiento de una misión médica, se vio involucrado en un aparatoso siniestro en el corregimiento de Providencia, departamento de Sucre. Tal parece que la ambulancia había salido de Cartagena.
Castañeda sufrió fuertes golpes en la cabeza, lo que obligó a su traslado a un centro asistencial de mayor complejidad en Barranquilla, donde permaneció durante 14 días bajo atención médica especializada. Murió en la tarde de este lunes 30 de marzo.
“Hoy despedimos con profundo dolor a un gran amigo y un excelente compañero: el Dr. Victor Castañeda. Su partida deja un vacío inmenso en nuestros corazones, pero también nos deja el recuerdo de su nobleza, su amistad sincera y su calidad humana. Que Dios te reciba en su reino y te conceda el descanso eterno. Tu memoria vivirá siempre en quienes tuvimos el privilegio de conocerte”.

