Mientras muchos feligreses conmemoraban el Viernes Santo en medio de recogimiento y tradición, la violencia irrumpió en el corregimiento de La Punta de Los Remedios, en el municipio de Dibulla (La Guajira), dejando como saldo la muerte del exconcejal Edilber Moscote Freyle.
El crimen se registró en el barrio El Poblado, cercanía a la Estación de Policía, en el momento que la víctima caminaba por una de las calles del sector cuando de manera repentina fue sorprendida por dos hombres que se movilizaban en motocicleta.
Las primeras versiones preliminares, el parrillero sacó un arma de fuego y, sin mediar palabra, le disparó en repetidas ocasiones, causándole la muerte casi de inmediato.
El ataque generó pánico entre los habitantes, quienes no daban crédito a lo ocurrido en una fecha marcada por la reflexión. Algunos testigos alertaron a las autoridades, pero al llegar al lugar, el exconcejal ya no presentaba signos vitales.

Tras perpetrar el homicidio, los agresores huyeron rápidamente del sitio, sin que hasta el momento se conozca su paradero.
Medios locales indicaron que Edilber Moscote Freyle había ejercido como concejal en 2023 y era una figura reconocida en la zona. Su muerte ha generado consternación entre familiares, amigos y líderes locales, quienes no salen del asombro del y piden celeridad en el caso.
Las autoridades iniciaron las investigaciones para esclarecer los móviles del crimen y dar con los responsables de este hecho que enluta a esta población de La Guajira.
Andrés Amaris, el joven ingeniero asesinado tras reclamar por exceso de ruido
Un hecho de intolerancia sacudió la tranquilidad de la zona céntrica de Medellín dejando como saldo una persona fallecida y otra bajo custodia policial en un centro médico.
La víctima fue identificada comoAndrés Alejandro Amaris Arrieta,un ingeniero en refrigeración de 31 años, oriundo del municipio de Plato-Magdalena, quien se encontraba radicado en la capital antioqueña por motivos laborales.
Según el relato de testigos y empleados del establecimiento, la disputa comenzó debido al fuerte volumen de la música que provenía de una de las habitaciones, donde se llevaba a cabo una celebración que perturbaba el descanso de los demás huéspedes.
Andrés Alejandro decidió abordar al responsable del ruido, un hombre de 63 años identificado como pensionado de la Policía Nacional, con el fin de solicitarle cordialmente que moderara la intensidad del sonido. No obstante, la petición no fue bien recibida, lo que dio paso a un cruce de palabras ofensivas y una acalorada discusión que escaló rápidamente a la violencia física.
