Cuatro hipopótamos (un macho y tres hembras) llegaron a Colombia en 1981, de manera ilegal y comprados nada más y nada menos que por Pablo Emilio Escobar Gaviria para que hicieran parte de su safari personal en la Hacienda Nápoles. Han pasado 34 años de la muerte del máximo capo y estos animales no han parado de ser noticia, tema de debate e, incluso, peligro. Lea: ¿Por qué aplicar la eutanasia y no esterilizar a los hipopótamos de Pablo Escobar?
Se convirtieron en una especie invasora, afectando el ecosistema de otros animales, sobre todo en el río Magdalena. Además, debido a las condiciones ambientales y climáticas del país, se reproducen más rápido y de manera más eficaz, a eso sumando las afectaciones que por su peso realizan en el suelo y los causes de los ríos.

El Ministerio de Ambiente explicó que han realizado la esterilización y traslado de estos especímenes, pero decidieron usar la eutanasia como un acto de urgencia para mitigar la expansión. Entre las otras razones está que esterilizar un hipopótamo cuesta entre 40 y 50 millones de pesos. Este valor incluye los operativos de captura, el equipo médico especializado y los insumos quirúrgicos. La eutanasia también tiene un valor elevado pero sus consecuencias serían más fructíferas.

Además, los hipopótamos están afectado considerablemente a especies nativas del Magdalena Medio y Oriente Antioqueño como lo son el bocachico, la nutria, el manatí, el chigüiro o capibara, la tortuga y el venado cola blanca.
Así afectan los hipopótamos a otros animales en el río Magdalena
Esto porque generan contaminación orgánica que altera el equilibrio del agua y sus especies, como el bocachica, que queda con poca oxigenación. Sus heces y orina aportan grandes cantidades de fósforo y nitrógeno, nutrientes que en exceso desencadenan la eutrofización, una proliferación acelerada de algas y microorganismos que forma capas densas en la superficie, bloqueando la entrada de luz solar.

La nutria neotropical han quedado sin peces para alimentarse, al igual que los humanos de esa zona que tienen como forma de comercio la pesca. El manatí alimenta de plantas acuáticas y como el agua está densa por la contaminación que producen los hipopótamos, las algas y otras especies vegetales, no crecen. A esto se suma la situación del venado que ha sido desplazado forzosamente de los sectores cercanos al río, condenándolos prácticamente a morir de sed.

