En la calle El Líbano, del sector El Progreso en Olaya Herrera, en Cartagena, todavía recuerdan aquel doloroso domingo 23 de enero del 2022, cuando una menor, de 13 años, resultó quemada en medio de un incendio en la vivienda donde dormía esa madrugada con su madre. No se trató de un accidente, fue un horrible hecho provocado por un hombre sumergido en el machismo y la ira.

Este miércoles 27 de mayo, este macabro crimen vuelve a ser noticia local porque la Fiscalía General de la Nación, con un comunicado a la opinión pública, confirmó la condena contra aquel hombre, identificado como Tilson Cantillo Morales, de 37 años, quien en el momento de los hechos era el ex padrastro de la menor y ex pareja sentimental de la madre. Lea: Ser bailarina era el sueño de Celia, la niña que murió quemada en Olaya
“Las pruebas aportadas por un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bolívar permitieron que un juez de conocimiento condenara a 37 años de prisión a Tilson Cantillo Morales, tras hallarlo responsable de homicidio agravado e incendio. La decisión judicial obedece a hechos registrados el 23 de enero de 2022 en una vivienda hasta donde llegó el sentenciado en estado de embriaguez, en búsqueda de su expareja pero fue recibido por su hijastra, quien le informó que su mamá no se encontraba”, relató la Fiscalía.

El ente acusador añadió que “se demostró que luego de que la menor, de 13 años, ingresara a una habitación para descansar su padrastro decidió prenderle fuego a la casa y huir del lugar. El hombre fue detenido por vecinos del sector y lo entregaron a la Policía. La madre de la niña, Erika Rubio, alertada sobre los hechos ingresó para rescatar a su hija. La joven presentaba quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo y falleció 12 días después en una clínica de Barranquilla. A la pena de prisión impuesta se suma el pago de una multa de 36 salarios mínimos legales vigentes. Esta decisión se encuentra ejecutoriada”.
Celia, la niña que quería ser bailarina y murió quemada por su padrastro

El sueño de la pequeña Celia Patricia Rubio era ser bailarina profesional. Así lo demostraba cada vez que había una fiesta familiar y le hacían ronda para bailar al compás de una champeta o cualquier otro ritmo musical. En la calle Líbano del sector El Progreso, del barrio Olaya Herrera, la recuerdan así: alegre y siempre divertida.
A Tilson, padrastro de Celia, lo capturaron esa misma mañana cuando pretendía darse a la huida. La Policía lo rescató de una turba que lo quería linchar. Los funcionarios que participaron en ese operativo dicen que estaba bajo los efectos del alcohol. Ya tenía antecedentes por violencia intrafamiliar.

Los siete hijos de Erika, dos de ellos ya mayores, vivían con ella en esa casa. Todos ellos decidieron pasar ese fin de semana en casa de su papá, menos Celia. Sobre su relación sentimental con Tilson dijo que se conocieron hacía año y medio, y aseguró que ante las reiteradas discusiones en las últimas semanas decidió mejor terminar ese compromiso. El jueves 20 de enero fue la última discusión y Tilson se llevó lo poco que le quedaba en la vivienda de Erika.
“No lo volví a ver ni a hablar con él. El sábado (22) yo estaba en la fiesta de una sobrina mía aquí mismo en la calle y él se apareció, pero no me dijo nada. Yo me fui a acostar y él se desapareció. Lo que ahora sé es que lo que hizo fue esconderse en la casa de mi hermana y ahí estuvo hasta cuando yo salí el domingo temprano. Al ver que en mi casa solo estaba la niña, porque yo había salido, le echó candela”, recuerda Erika.

