Ariana Sofía tenía 15 años y siete meses de embarazo. El bebé que esperaba era de Cristian David Vargas Ortiz, un joven, de 18 años, con quien ella convivía desde los 14. La pareja residía con los familiares de Ariana en Isla de Belén, un sector que está entre los barrios Nuevo Paraíso (Olaya Herrera) y Fredonia, en el suroriente de Cartagena.
El primero de enero de 2025, ya tarde en la noche, un balazo convirtió en tragedia aquel hogar. En el piso caía moribunda la menor tras ser impactada por un balazo disparado casi que a quemarropa. La primera versión que entregó la pareja de la adolescente es que se le salió el disparo mientras manipulaba un revólver que nadie sabía de dónde lo había sacado. Le puedo sugerir: ¿Qué pasó con el señalado de matar a embarazada de 16 años en Fredonia?

El marido de Ariana la llevó rápidamente al centro asistencial más cercano, pero los esfuerzos resultaron en vano. Ni la madre, ni el bebé resistieron el balazo. El presunto responsable del homicidio se entregó a la Policía Nacional y una semana después, en las audiencias de legalización de captura, imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento, un juez de Control de Garantías lo envió a la cárcel.
“Un fiscal de la Unidad de Vida le imputó los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones. Los cargos no fueron aceptados y el juez le impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario”, explicó en aquel entonces el ente acusador en un comunicado.
Un año y medio después de aquel crimen, hay sentencia contra el responsable de quitarle la vida a Ariana y al bebé que esperaba.
El Juez Primero Penal del Circuito de Cartagena, con funciones de Conocimiento, condenó a Cristian David Vargas Ortiz a la pena de 412 meses (34 años y 3 meses) de prisión por los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de arma de fuego o municiones.
En el fallo, el juez ordena no conceder a Cristian “mecanismo de sustitutivo de la pena, atendiendo a que no cumple con los requisitos objetivos para ello. En consecuencia, este ciudadano deberá purgar la pena impuesta en el establecimiento carcelario que determine el Inpec para tales efectos”.
Así fue el asesinato de la adolescente de 15 años en Isla de Belén
La relación de pareja entre Ariana y Cristian parecía normal. Por lo menos así se lo hizo saber la familia de la menor a EL UNIVERSAL unos días después del homicidio. “Mi hija y ese muchacho, que se llama Cristian Vargas, vivían en mi casa, también en Isla de Belén. Tenían un año y cinco meses de relación y mi hija tenía siete meses de embarazo. Ella se encontraba muy feliz. Yo los veía juntos, los veía bien como pareja. Nunca vi peleas entre ellos, pero a veces él se tornaba agresivo”, contó la madre de la víctima. Le puede interesar: Investigan muerte a bala de una menor en Fredonia: hay un capturado
Sobre lo acontecido aquel primero de enero de 2025, la mamá de la adolescente relató lo siguiente a EL UNIVERSAL: “el primero de enero ella estaba en la casa y luego, como a las 11 p. m., la vinieron a buscar unos muchachos para que se fuera a la vivienda de un hermano de Cristian, ya que él estaba allá. Ese día, ese hombre había tomado mucho y no sé qué pudo ocurrir dentro de esa casa para que mi hija terminara con una bala en su cara”.

La madre fue más allá y también habló de lo que primero le dijeron en el barrio: “yo estaba en la casa esperándola cuando comenzaron a escucharse gritos que a Cristian le habían ‘pegado’ un tiro y que estaba en la clínica. Me fui para allá porque pensé que ella se encontraba con él, pero al llegar al hospital y acercarme a la camilla, quien estaba acostada era mi hija y ya los médicos la habían declarado muerta”.
En el fallo del juez se conocieron varios testimonios, uno de ellos precisamente el de la madre de la víctima, quien en el juicio oral confirmó que ella inicialmente desconocía la existencia de la relación entre su hija y el hoy condenado. Asegura que mostró su inconformidad por los antecedentes personales del hombre e indicó que la convivencia entre ambos estuvo marcada por frecuentes discusiones, comportamientos ásperos y episodios que le generaron mucha preocupación acerca de la seguridad y bienestar de su hija.
De lo sucedido aquel primero de enero de 2025 se conoció que antes del crimen de la adolescente su pareja había protagonizado una agresión contra otra mujer y que, temiendo las represalias, se ocultó en una vivienda de sus familiares. Todo indica que Ariana llegó hasta donde estaba él y fue justo en esa casa donde encontró la muerte unos minutos después.
El hoy condenado aceptó ese mismo día haber disparado contra su compañera sentimental. Confesó que el día de los hechos se encontraba bajo los efectos del alcohol y que, luego de protagonizar una agresión contra otra mujer, recibió información sobre posibles represalias en su contra, razón por la cual decidió buscar un revólver para protegerse.
Sostuvo que intentó descargar el arma, creyendo erróneamente que había quedado sin municiones, y que posteriormente, cuando Ariana observó el arma e intentó quitársela, se produjo accidentalmente el disparo que le causó la muerte. A Cristian David le esperan 33 años de cárcel.

