En lo que va del mes de julio ocho personas han sido asesinadas en Cartagena, de ellas siete fueron a manos o bajo la modalidad del sicariato. Es evidente la disminución del flagelo de los asesinos a sueldo en la ciudad; sin embargo, la prevención, monitoreo y control se debe seguir realizando para fortalecer la seguridad de los ciudadanos.
A eso de las 8 la noche del lunes festivo 13 de julio, en un establecimiento público del Barrio España, a un costado de la Avenida Pedro de Heredia, un hombre fue baleado por pistoleros en moto. Lo que se sabe por ahora es que la víctima salía del establecimiento, donde también funciona un billar, cuando apareció un sicario y le disparó. El atacante huyó de inmediato. Lea: Así mataron a Yoiner Toloza en Olaya: Policía confirmó que “hace un mes salió de la cárcel”
Los presentes, muchos de ellos amigos de la víctima, lo auxiliaron y trasladaron a un hospital donde se encuentra luchando por su vida en estos momentos. Se conoció, de manera extraoficial que la víctima responde al nombre de ‘Yimmi’, vive en el barrio La Candelaria, y se dedica a oficios varios.
Las autoridades se encuentran estudiando el caso, indagando en el lugar de los hechos e investigando cada detalle para dar con los móviles y los responsables, quienes escaparon con dirección al sector Cuatro Vientos.
Yoiner Toloza, otra víctima de los sicarios en Cartagena de Indias
Yoiner Javier Toloza Llorente, de 26 años, es el joven asesinado a balazos en la madrugada de lunes festivo, 13 de julio, en el barrio Olaya Herrera, calle Las Flores del sector Ricaurte.
“De acuerdo con información recopilada en el lugar de los hechos, la víctima se encontraba en la terraza de una vivienda, cuando llegó al inmueble un sujeto que le disparó en repetidas ocasiones, causándole la muerte”, detalla el reporte policial, precisando que el atentado ocurrió a eso de las 2 de la madrugada.

Una versión conocida por EL UNIVERSAL indica que el ataque a bala contra el joven ocurrió en momentos que Yoiner llegaba a su vivienda. Tal parece que ayudaba a uno de sus allegados a guardar un carro para vender “perros calientes” cuando apareció el pistolero en medio de la calle y le disparó a quemarropa y sin mediar palabras.