La Fiscalía General de la Nación judicializó a una mujer y a su pareja sentimental por su presunta responsabilidad en una serie de agresiones físicas y psicológicas contra un niño de 7 años, quien habría sido sometido a estos hechos durante un periodo comprendido entre 2024 y 2026, en distintos sectores del Atlántico.
Las procesadas fueron identificadas como Mileidys Viloria Sanjuanello, madre del menor de edad, y Sindy Santiago, pareja sentimental de la mujer. De acuerdo con la investigación adelantada por las autoridades, ambas habrían sometido al niño a reiterados actos de violencia mientras permanecían en diferentes viviendas ubicadas en los barrios Simón Bolívar, en Barranquilla, y Costa Hermosa, en Soledad.
Según la información recopilada por la Fiscalía, las agresiones no se habrían limitado a hechos aislados, sino que presuntamente ocurrieron de manera reiterada y habrían generado graves afectaciones en la integridad física y emocional del menor.
El menor sufrió una deformidad permanente
Uno de los elementos incorporados a la investigación corresponde al dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que estableció para el niño una incapacidad médico-legal definitiva de 25 días.
El concepto forense también determinó que, como consecuencia de las agresiones que habría sufrido, el menor de edad presentó una deformidad permanente en el rostro, una de las principales consecuencias físicas documentadas dentro del proceso.
Con base en los elementos recopilados durante la investigación, un fiscal de la Seccional Atlántico presentó ante un juez a las dos mujeres y les imputó los delitos de tortura agravada y lesiones personales agravadas.
La Fiscalía sostiene que las procesadas serían responsables de los hechos investigados. Sin embargo, durante las audiencias correspondientes, ninguna de las dos aceptó los cargos formulados por el ente acusador.
Mientras avanza el proceso judicial, las autoridades adoptaron medidas para garantizar la protección del niño, de 7 años, cuyo nombre es Ángel y se conoció que vive en Cartagena y se encontraba en Barranquilla de vacaciones junto a su progenitora. Actualmente, el menor de edad se encuentra bajo la custodia de su padre biológico, como parte de las acciones encaminadas a evitar nuevos hechos de violencia y preservar su integridad.
“Él está consciente y me cuenta todos los malos tratos que recibió en Barranquilla, que para mí no es más que una tortura. Lo encerraba en habitaciones, permitía que le pegaran y no hizo nada para evitar todo ese dolor”, le contó el padre a EL UNIVERSAL.
La investigación continuará para establecer las circunstancias en las que ocurrieron las presuntas agresiones y determinar las responsabilidades individuales dentro del proceso penal. Puede leer también: Aberrante caso de maltrato infantil en Cartagena: señalan a la madre y piden justicia
El nombre del menor fue cambiado para proteger su identidad y garantizar sus derechos.