La guerra entre Ucrania y Rusia no termina. Es un flagelo que acaba con ambos países y se lleva por delante a personas de otras naciones que son reclutados para pelear una guerra que no les pertenece a cambio de salarios millonarios que en la mayoría de veces no logran disfrutar.
Todos los días, medios de Ucrania y Rusia publican en las redes sociales listas de extranjeros muertos en combates, en su mayoría colombianos. Antes se llevaban a expolicías y exmilitares, ahora, solo buscan personas jóvenes que quieran arriesgar su vida por un pago que termina siendo una trampa mortal.
Hace pocas horas se conoció el caso de Francisco Ochoa Luna, natural de El Carmen de Bolívar, quien habría muerto en medio de un combate mientras defendía al país de Ucrania. El hombre, de 32 años, viajó hace pocos meses para enfrentar al enemigo, pero habría muerto tras fuertes explosiones en un área de trincheras.
Aunque las autoridades ucranianas no han confirmado la muerte, los familiares ya han manifestado duelo por lo ocurrido y ahora le piden a las autoridades colombianas para que los ayuden a repatriar los restos del bolivarense. Cabe mencionar que en lo que va del año más de 50 colombianos han muerto en el fuego de Ucrania y Rusia, y unas 20 personas más permanecen desaparecidas.
Otro bolivarense muerto en la guerra entre Ucrania y Rusia
Efrén Romero Anillo, de 35 años, salió de su casa en la calle principal del municipio de San Juan Nepomuceno, Bolívar, el pasado 27 de mayo, buscando un mejor futuro para ella y sus dos hijos de 7 y 10 años, pero la opción que tomó fue, según su madre María, la más peligrosa y trágica. Lea: La dramática historia de Efrén Romero: murió en la guerra entre Rusia y Ucrania
“Él nos dijo que se iba para Rusia, que le ofrecieron un trabajo allá en la guerra y ganaría dinero para darle lo mejor a sus hijos. Él estaba desesperado por la situación económica y se dejó engañar de un tipo que está allá en Rusia y que le pintó ‘pajaritos en el aire’ a mi hijo que ni siquiera tenía conocimientos militares, porque él no prestó servicio militar ni fue policía”, contó la madre.
Pero el pasado 28 de agosto, es decir, tres meses después de su partida, Efrén dejó de comunicarse con sus familiares en Colombia. “Él me llamó y yo sentí que se despedía, también habló con sus tías y les dijo que oraran por él porque iba a una misión peligrosa, en una zona llena de minas”, contó María.
Desde ese día no han vuelto a escuchar la voz, ni ver al joven bolivarense y su familia dice estar angustiada. “Comenzamos a buscar la manera de saber algo de él hasta que dimos, el pasado 24 de septiembre, con un compañero, también colombiano, que estaba hospitalizado en Moscú y nos dijo que mi hijo estaba bien y en una clínica, pero yo no le creí, yo conozco a mi hijo, yo siento que mi hijo ya no está en este mundo”, dijo entre lágrimas.
