Evelyn Yulieth Tapias, de 31 años y madre de una niña, es la mujer que sicarios en moto asesinaron cuando se desplazaba en su camioneta por el Anillo Vial Oriental de Cúcuta, a la altura del sector de Boconó y cerca del retorno de Arkamar. El atentado ocurrió poco después de la 6 de la mañana de este lunes, 26 de octubre, en momentos que la víctima regresaba a su casa, luego de dejar a su hija en el colegio.
Informaciones publicadas este martes por la prensa local y medios digitales en las redes sociales indican que la mujer ias, de 31 años, tenía una anotación judicial por porte ilegal de arma de fuego. “Mediante la investigación se evidenció que la víctima presenta una anotación judicial por porte ilegal de armas de fuego”, declaró el coronel Jorge Arturo Posso, comandante de la estación de Policía de Villa del Rosario, en informaciones que recogió el diario local La Opinión, de Cúcuta.
De acuerdo con la información oficial entregada por los investigadores, la víctima residía en el vecino municipio de Villa del Rosario y fue interceptada en plena vía pública por sujetos armados que dispararon indiscriminadamente contra el automotor.
Los múltiples impactos de bala le provocaron heridas mortales a Evelyn Yulieth Tapias, provocando que la camioneta perdiera el curso y quedara a un costado de la carretera. Inicialmente, los transeúntes creyeron que se trataba de un accidente de tránsito, pero luego se percataron de los destrozos en los cristales por los proyectiles.

Unidades de la Policía Metropolitana de Cúcuta y del CTI llegaron al lugar para adelantar las diligencias judiciales. Los investigadores recolectaron evidencias y buscan revisar cámaras de seguridad para identificar a los responsables y establecer los motivos del ataque.
El caso quedó en manos de las autoridades, que investigan los móviles del crimen e intentan establecer quiénes están detrás del ataque. De la víctima se conoció que residía en Villa del Rosario y que el padre de su hija había estado preso, quien además publicaba fotos en Facebook de las visitas que Evy y su hija le hacían al penal, detalla La Opinión.
