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Así van las investigaciones por el crimen del fiscal Marcelo Pecci en Barú

Los nombres de dos pilotos colombianos son los que más han sonado en medio de las indagaciones que realizan para esclarecer este homicidio.

REDACCIÓN SUCESOS

24 de mayo de 2022 10:05 AM

El nombre de Diego Mauricio Blanco es uno de los más se pronuncia en medio de las investigaciones que adelantan las autoridades colombianas, paraguayas y estadounidenses para esclarecer el homicidio del fiscal Marcelo Pecci Albertini, ocurrido el pasado 10 de mayo en las playas de la Isla de Barú, zona insular de Cartagena.

Blanco Blanco es uno de los 19 capturados señalados como extraditables: dos italianos, un dominicano, un holandés, un albanés y 14 colombianos. Todos ellos cayeron en una gigantesca operación ejecutada de manera simultánea en Bogotá, Cundinamarca, Valle del Cauca, Risaralda, Antioquia, Bolívar, Atlántico y Nariño. Le puede interesar: Asesinato de Marcelo Pecci en Isla Barú: capturan a 17 extraditables

Diego Blanco es piloto y lo señalan de ser presuntamente quien transportaba la droga de una temida mafia de Brasil conocida como el ‘Clan Rocha’, grupo criminal que estaba siendo investigado por el fiscal paraguayo Marcelo Pecci. Lo aprehendieron en el momento en que aterrizó en el país con el fin de pasar unos días al lado de su familia, alejado de la delincuencia.

Informes de la DEA que llegaron a manos de la Policía indican que Blanco habría delinquido entre marzo de 2017 y abril de 2018, tiempo en el que realizó 23 vuelos en los que se transportaron 400 kilos de cocaína cada uno. La droga era enviada a otros estados de Brasil, Honduras y Surinam. Lea aquí: Las conexiones criminales que convirtieron una luna de miel en tragedia

El jueves 19 de mayo, la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, viajó a Paraguay con una carpeta bajo su brazo. Ese día se reunió con las autoridades de ese país, incluido el presidente Mario Abdo Benítez, para presentarle los avances en la investigación del homicidio del fiscal antimafia Pecci. En esa carpeta, Ramírez llevaba los nombres de 19 capturados señalados como extraditables: dos italianos, un dominicano, un holandés, un albanés y 14 colombianos. Entre estos últimos, un nombre sonó con fuerza: Diego Mauricio Blanco, un piloto colombiano señalado por las autoridades como trabajador de narcos brasileros.

19 extraditables
fueron capturados la semana pasada en una gigantesca operación que realizó la Policía en varias ciudades del país.

El general Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional, dijo que la operación en la que fue capturado el piloto Blanco “afecta a importantes organizaciones criminales como el ‘Clan Rocha’ de Brasil, que tiene vínculos con el Primer Comando Capital (PCC) del mismo país”, grupo del cual hace parte Sergio de Arruda Quintiliano Netto, más conocido como Minotauro. A este narco lo capturó el fiscal Marcelo Pecci el 4 de febrero de 2019 en una operación antidrogas y ahora es uno de los principales sospechosos del homicidio, pese a estar en una prisión de Brasil.

Otro colombiano que suena fuerte en la investigación que se sigue por el asesinato del fiscal Pecci es un ex piloto de la Fuerza Aérea cuyo nombre saltó de un expediente en un operativo de incautación de una aeronave en Guyana. Sería Andrés Felipe C. B., un “oficial de la Fuerza Aérea Colombiana (quien) al momento de los hechos (...) y se quedó en Brasil junto con Eduardo André Melo, Francisco Braga Martins Junior y Diego Mauricio Blanco Blanco y les hubiera ayudado a transportar la mencionada aeronave desde Brasil hasta la pista de Guyana (sic)”, según el medio El Colombiano, que tuvo acceso al expediente judicial. Lea: Datos claves del asesino del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en Isla Barú

Con estos nuevos nombres, las autoridades de Colombia, Paraguay y Estados Unidos tienen puesta la lupa sobre la región Caribe para identificar a los asesinos. Investigadores le relataron al diario de Medellín, El Colombiano, que los homicidas de Pecci lo siguieron en el hotel el día anterior y a la mañana siguiente, para no levantar sospechas, y rondaron por el balneario.

Luego alquilaron la moto y fueron hasta la playa donde estaba con su esposa. Esperaron a que Pecci saliera del mar, se sacudiera la tierra y lo silenciaron con un disparo en la boca y dos en la espalda. “Es una forma simbólica de como el crimen en Paraguay silencia a los que investigan, como queriendo decir, cierra la boca”, dijo un periodista paraguayo, quien prefirió silencio ante el temor de que las balas de los narcos lo alcancen como le sucedió a Pecci.

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