Sucesos


Dolor y miedo en El Pozón por matanza de familia

REDACCIÓN SUCESOS

01 de agosto de 2014 12:02 AM

La constante disputa de unas tierras que aseguran son suyas, ha sido la causa de las repetidas tragedias que han sufrido los integrantes de la familia Hernández Meléndez.

Así lo afirmó uno de sus miembros, que no quiso revelar su nombre por seguridad, quien ayer a través de un medio radial dijo que el terreno que tienen en un sector que está junto a El Pozón, a un lado de la vía La Cordialidad, es pretendido por los dueños de una constructora, que los quieren sacar a la fuerza, por vías de hecho. Precisamente, señaló a dos personas, como las presuntas responsables de los crímenes de sus parientes. Asegura que hace varios meses las denunció en la Fiscalía General, pero que el proceso aún no arroja resultados.

Recordó que el 20 de febrero mataron a sus parientes Erasmo Hernández Meléndez, a la mujer de este, Mónica Castro Narváez, quien tenía 3 meses de embarazo, y a la madrastra de Erasmo, Mercedes Llorente Negrete. Luego, en abril, fue asesinada Dora Hernández Meléndez. El miércoles pasado, Carlos Hernández Pérez, primo de Dora y Erasmo y quien vivía en el sector Central de El Pozón, fue ultimado cerca de su casa. Carlos, de 55 años, deja tres hijos y se dedicaba a cultivar diferentes productos en la finca en disputa.

EL CRIMEN

“Salí con Carlos de la finca a las 5 de la tarde de ayer -miércoles- cuando salíamos estaban unos hombres de la constructora vigilándonos. Luego, salió una moto boxer roja, con sparring con suéter amarillo, delgado y alto. Quedó mirando a Carlos y luego los de la moto se quedaron parados y demoraron un rato para arrancar, pero ya los habíamos observado. Salieron adelante y después que se fueron Carlos dijo: ‘ellos se fueron adelante -los de la moto-. Déjenlos que si nos pasa algo ya sabemos que fueron ellos. Pasó el bus y nos fuimos. Nos bajamos y llegamos a El Pozón”, relató el pariente de Carlos.

Carlos había caminado una cuadra cuando el parrillero de la moto lo sorprendió a balazos, condenándolo a muerte. El pariente que lo acompañaba se escondió para protegerse y luego intentó perseguir al sicario, pero este huyó con su compinche.

El familiar de Carlos que relató el hecho asegura que es el último que queda de los miembros de la familia que han luchado por evitar que les quiten el terreno en disputa. Desde el miércoles es protegido por miembros de la Sijín. Aunque sabe de la difícil situación y que su vida corre peligro, prefirió romper el silencio.