“En el caso de mi hija Dayana Michell la justicia no avanza. Debe de haber justicia también para los pobres. He visto casos que en poco tiempo los resuelven. Este tipo mató a mi hija hace dos años y cuatro meses, y no le han hecho ni una sola audiencia, siempre la aplazan. Qué pasa, no sé”.
Juana Plaza no ha descansado un solo un instante en busca de justicia para su única hija, muy a pesar que la justicia en su caso no avanza como ella lo espera.

Su temor es que el crimen de Dayana Michell Zúñiga Plaza quede impune y que el presunto homicida salga libre por vencimiento de términos. Le puedo sugerir: Pastor religioso habría violado a mujer para “liberarla de espíritus malignos”
Dos años y cuatro meses después de la absurda muerte de la estudiante universitaria, de 21 años, el presunto homicida de Dayana sigue confinado en el Centro de Detención Transitorio que está en el barrio Bellavista, pese a que ya han pasado exactamente ocho meses de su captura.

A Miguel Ángel Pérez Guerrero, de 30 años, lo detuvieron en el barrio El Pozón, sector Ciudadela La Paz, en la calle principal, el 23 de agosto de 2023, gracias al seguimiento acucioso que Juana hizo por su propia cuenta.
¿A la Cárcel de Ternera? $>
Una semana después, la Fiscalía confirmó que a Pérez Guerrero lo enviaría a la Cárcel de Ternera un juez de Garantías, tras cobijarlo con medida de aseguramiento por el delito de homicidio agravado.
A Miguel Pérez, sin embargo, ni lo mandaron a la Cárcel de Ternera ni lo han llevado a juicio por diferentes motivos que han sucedido a lo largo del proceso judicial. Le puede interesar: Trayectoria de los 9 militares que murieron en accidente de helicóptero

La última audiencia que debían realizarle, la de acusación para llevarlo a juicio, estaba programada para el pasado 12 de marzo, pero no la hicieron por razones que no le explicaron a la mamá de Dayana.
“Mi niña era una niña buena, con muchos proyectos. Apenas tenía 21 añitos para que ese hombre, que ya tiene antecedentes por haber matado otra persona en el 2019, anduviera atracando. Por favor, ya está bueno, ni una Dayana Michell más. Ese tipo me quitó la vida con la de mi Dayi”.
Así ocurrió el crimen $>
A Dayana Michell Zúñiga Plaza la mató una piedra que no lanzaron contra ella. La recibió en la cabeza mientras departía con una amiga en las afueras de una discoteca en el barrio Fredonia, calle 9.
Ese hecho ocurrió en la noche del 25 de diciembre de 2021 y la mamá de la joven buscó al asesino por casi 20 meses. Lea también: Juliana, la menor de 15 años que estrangularon con sus medias de colegio

Ese 25 de diciembre, Dayana pasó trabajando como maquilladora a domicilio. Su último turno fue en Las Palmeras y hasta ese barrio pasó a recogerla en moto su comadre y amiga. De ahí se fueron a un reconocido estadero en la calle 9 de Fredonia. Apenas llevaban 20 minutos cuando ocurrió lo peor.
Una de las víctimas intentó defenderse del sujeto. En el forcejeo lo acuchillaron en un hombre, pero alcanzó a tumbar en el suelo a aquel sujeto que quería salirse con las suyas. Al verse reducido, el supuesto ladrón agarró una piedra grande que estaba en las afueras de un inmueble en construcción y se la lanzó a su víctima.

Aquella piedra impactó a Dayana en la cabeza. Eran la 10 de la noche de ese 25 de diciembre. La joven cayó al piso casi inconsciente. En medio de la confusión, su amiga la trasladó al CAP de Olaya.
Ante la gravedad de la lesión, los médicos resolvieron remitirla a la Clínica Madre Bernarda y de la ahí a la Clínica El Bosque, donde falleció tres días después.
Además de estudiar gestión empresarial en Tecnar, Dayana, de apenas 21 años, vendía ropa virtual, maquillaba y ayudaba a su familia en un local en el centro comercial conocido como Sanandresito, en Bazurto.
“A pesar de su cortad edad, ella era una mujer emprendedora. Ella era la menor de tres hermanos y la única que vivía conmigo, porque mis otros dos hijos están casados.
“Ella era mi todo. Era mi niña. Era la del millón de amigos, como yo le decía. Ese día la mataron en algo que no tenía nada que ver y también acabaron con mi vida”, relata Juana con lágrimas recorriendo su rostro.
