Camina desorientada. Solo ve oscuridad y monte a su alrededor. Quiere gritar, pero de nada le sirve, así que sigue caminando hasta que aparecen dos personas para decirle dónde está. “Este es el barrio Nelson Mandela. Para salir de aquí te falta caminar un poco más”. Son las 9:15 de la noche del domingo.
La mujer que intenta salir de esa zona tiene 27 años y acaba de ser víctima de un abuso sexual. Cuando ve la carretera rompe en llanto y logra llamar por celular a una familiar para contarle de su terrible desgracia, ocasionada por un hombre que brinda sus servicios como mototaxista.
El miedo se apodera de ella, pero aún así denuncia su caso.
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La víctima de este caso, y de quien no revelamos su nombre por seguridad, sale de su casa, en Turbaco, con destino al barrio La Consolata, de Cartagena.
A ese barrio va en busca de una amiga, pero no la encuentra, así que decide devolverse.
“Ella estaba esperando una moto cuando llegó el tipo. La insistió tanto que ella le tomó la carrera. Mi prima le dijo que la llevara a los buses de Turbaco, pero en el camino había unos policías, entonces él le manifestó que cambiaría la ruta porque no tenía los papeles en orden.
“Mi prima no se negó, pero le iba diciendo que ella tenía familiares policías como para que el tipo no le fuera a robar”, relata una familiar de la víctima que la ayer acompaña a la Medicina Legal.
La víctima relata que de un momento a otro se siente como atontada, pesada, y al reaccionar, ya está en una zona desconocida y oscura.
El conductor de la moto la obliga a bajarse, la intimida con un cuchillo y le exige no gritar. “En ese momento, intimidándola con arma blanca, abusó sexualmente de ella. Luego la dejó allí y le tiró un billete de 5 mil pesos para que se las arreglara para salir del barrio, sin ella saber en dónde estaba”, dice la familiar.
En la Fiscalía ya hay un retrato hablado del presunto violador, y una vez esté listo, la familia de la mujer lo dará a conocer, pues temen que esta no sea la primera violación que comete este sujeto.
Todo indica que el presunto abusador sexual utiliza “burundanga” en el casco y por eso su víctima queda sometida.
