Sucesos


“Siempre discutían”: papá de mujer quemada por su pareja

Tras ser capturado en Olaya Herrera, un juez con funciones de Control de Garantías decidía ayer en la tarde la situación de Mauricio Pedroza Cortecero por la muerte de Katia Pérez Bello en el barrio Villas de Aranjuez.

EDWIN TORRES PADRÓN

14 de agosto de 2020 12:00 AM

Feminicidio agravado. A ese delito se enfrentaría Mauricio Fidel Pedroza Cortecero por la muerte de su pareja sentimental Katia Elena Pérez Bello en el barrio Villas de Aranjuez si un juez con funciones de Control de Garantías lo cobija con medida de aseguramiento y lo envía a la cárcel.

Las audiencias preliminares de legalización de captura e imputación de cargos comenzaron de manera virtual ayer en la mañana, casi 24 horas después que Pedroza Cortecero fuese sorprendido por funcionarios del CTI de la Fiscalía en el barrio Olaya Herrera, mientras caminaba por una calle. Hasta anoche no se conocía la decisión del juez.

Lo de Cortecero se supo justo unos momentos antes que sus familiares y vecinos le dieran el último adiós a Katia Elena en el sector Caribe, de Villas de Aranjuez. La mujer, de 38 años y oriunda de San Onofre, Sucre, fue sepultada a la 1:30 de la tarde de ayer en el Cementerio de Ternera. Su cuerpo fue trasladado de Barranquilla a esta ciudad en la noche del miércoles.

Desde el miércoles 5 de agosto, un día después de la tragedia, Katia era atendida en la Clínica Reina Catalina de la capital del Atlántico, especializada en ese tipo lesiones. Ella sufrió quemaduras en más del 45 por ciento de su cuerpo cuando, según la familia de Katia, Mauricio le roció alcohol y le prendió fuego.

Aunque ella siempre estuvo consciente y hablaba con sus hijos por celular, su salud se complicó el martes en la mañana y ese mismo día, a las 6 p. m., sufrió dos paros y falleció.

“Siempre discutían”

Uno de los que estaba cerca del ataúd con los restos de Katia, ayer en la mañana, era su padre Ángel Miguel Pérez. “Ellos siempre discutían, como cualquier pareja, pero ajá, nadie se metía porque eran peleas de marido y mujer. No pensamos que las cosas fueran a terminar así”, le dijo Ángel Miguel a El Universal, cuando aún no tenían certeza de la aprehensión de Mauricio Fidel.

De la pareja de Katia supieron por última vez el 5 de agosto a las 2 de la madrugada, cuando las autoridades resolvieron dejarlo en libertad por no ser capturado en flagrancia y no existir una orden judicial contra él.

Pedroza Cortecero resolvió entregarse a la Policía el mismo día de la tragedia luego que Katia revelara lo que le había sucedido mientras era atendida en la Clínica Madre Bernarda. Su compañero sentimental había dicho que en medio de la discusión, el alcohol cayó accidentalmente en el cuerpo de ella y con un encendedor se habría prendido fuego.

Katia, sin embargo, le dijo a sus familiares y a las autoridades lo que había pasado. A las 3:30 p. m. comenzó la discusión, cuando él regresó del trabajo y se encerraron en una cuarto. Ella volvió a insistirle que quería dejarlo y entonces él la amenazó con acuchillarla.

Mauricio le dijo que no discutiera más para no hacerle daño. Tal parece que él se retractó y le dijo que era incapaz de hacerle algo. Sin embargo, eso no apaciguó los ánimos y otra vez Mauricio la amenazó con prenderle fuego.

Fue entonces cuando ocurrió lo peor. La víctima contó que Mauricio tomó una botella de alcohol, se la roció y le prendió fuego. Ella quedó envuelta en llamas y con ayuda de Mauricio y su nuera fue llevada a la clínica.

A partir de ese momento comenzó el drama de Katia y el proceso judicial que ahora enfrenta su pareja.

Feminicidio

En Colombia, el feminicidio fue tipificado como un delito autónomo por la ley 1761 de 2015, que lo define como el asesinato de una mujer por su condición de mujer o por motivos de su identidad de género. Es agravado cuando sea cometido por un servidor público, la víctima sea menor de 18 años o mayor de 60, sea cometido por varias personas, le anteceda una agresión sexual o sea perpetrado por la pareja o expareja de la víctima.

Según esa ley, “quien causare la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género o en donde haya concurrido o antecedido cualquiera de las siguientes circunstancias, incurrirá en prisión de doscientos cincuenta 250 meses a 500 meses.

La pena será de 500 meses a 600 meses de prisión cuando hayan circunstancias de agravación punitiva.